viernes, 30 de septiembre de 2011

Libro de nanas: Literatura para niños y jóvenes


La editorial Media Vaca coeditó, con la Secretaría de Educación Pública, a través de “Los libros del Rincón” dentro de su colección “El sol solito”, el “Libro de nanas” con ilustraciones de Noemí Villamuza y selección de textos de Herrín Hidalgo.
“Libro de nanas” reúne canciones de cuna de grandes poetas como Federico García Lorca, Miguel Hernández, José A. Goytisolo. Gloria Fuertes, Víctor Jara o Gabriela Mistral. No siempre estos poemas y canciones se escribieron para adormecer a los bebés, sino que también los hay para despertarlos. Otros se dirigen a personas que han dejado de ser niños e incluso, los hay para adormecer a ciertas mascotas. Ejemplo de estas otras canciones, poemas de cuna o nanas, son “Canción de cuna para despertar a un hijo”, de Marilina Ross; “Nana para negrita” y “Nana de la adúltera”, de José Agustín Goytisolo; “Nana al niño que nació muerto” y “Nana para despertar a un pie”, de Gloria Fuertes, por citar algunos textos de este libro.
Federico García Lorca también escribió estas canciones de cuna, incluso las incorporó en sus obras teatrales, Yerma es un ejemplo claro de esto. Lorca nos habla en un texto-conferencia sobre su interés por este tipo de poesía para niños, en el texto titulado “Añada, Arrolo, Nana. Vou Veri Vou”, que usted puede encontrar en el libro “Obras de Federico García Lorca”, editado por Alianza Editorial (Madrid, 1984), señala: “Hace unos años paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a un niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca, como entonces, sentí esa verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canción, observé que era una andaluza guapa, alegre, sin el menos tic de melancolía; pero una tradición viva obraba en ella y ejecutaba el mandado fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces, he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de España; quise saber de qué modo dormían a sus hijos las mujeres de mi país, y al cabo de un tiempo recibí la impresión de que España usa sus melodías de más acentuada tristeza para teñir el primer sueño de sus niños”.
Este “Libro de nanas” es una pequeña joya para madres y cualquier tipo de lector amante de la poesía, desde la selección de textos hasta la excelente ilustración de Noemí Villamuza, además de su diseño y tipografía. Es interesante también cómo se le presenta al lector la ficha biográfica de los autores, de manera lúdica pero también de forma concreta, por ejemplo cuando habla de Gloria Fuertes, dice “se le conoce, sobre todo, como autora de libros para niños. Sin embargo, sus nanas son para todos los públicos. La poetisa ha defendido siempre derechos iguales para pequeños y grandes: que la infancia sea obligatoria para todos, y que la hermosura y la juventud se prolonguen hasta el ataúd”. Lo mismo pasa cuando se habla de Lorca, Víctor Jara o Goytisolo.
Este libro es una recomendación para niños, jóvenes y adultos, para acercarse a la lectura de la canción, del verso y la melodía.
La ilustradora de esta edición, Noemí Villamuza, nació en Palencia en 1971. Estudió Bellas Artes en Salamanca y se dedica profesionalmente a la ilustración desde hace 6 o 7 años. “Ilustrar no es igual que dibujar: es una forma especial de contar cosas utilizando imágenes”, advierte. En la actualidad Noemí Villamuza vive y trabaja en Barcelona. Entre los libros que ha ilustrado se encuentran “Óscar y el león de correos”, “Un vaquero con babero”, “Pajaruli, poemas para seguir andando”, “El mundo está lleno de monstruos”, “De verdad que no podía” y “Ricardo y el dinosaurio rojo”, por citar algunos.

Civilización: Sobre la dramaturgia necesaria

Ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia “Manuel Herrera 2006”, la obra “Civilización”, del dramaturgo tapatío Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, mejor conocido como LEGOM, nos lleva de la mano por el imperio de la corrupción que vive nuestro país (o más bien toda la clase política del mundo) y de quienes tienen el poder de decidir y maquinar cuanto tipo de fraudes sean posibles con el dinero público.
Los personajes de “Civilización” son patéticos hombres de negocios (empresarial y político), delincuentes que están impelidos por intereses muy particulares; y a pesar que alguno intenta tocarse el corazón para hacer lo correcto, irremediablemente caen en el abismo del poder y nos pinta un panorama muy sombrío en el que parece que no hay esperanza para quien es tentado por las garras de la política y sus placeres.
En “Civilización” un empresario, pariente del presidente municipal quien aspira a la gubernatura, le exige que sea aprobada la solicitud que hizo para poder levantar un edificio de 20 pisos en el centro de una ciudad colonial, permiso imposible de conseguir por los requisitos del INAH y la UNESCO, pero sobre todo por la posibilidad de que no se sostenga, además de que está hecho con una planeación precipitada, por lo que carece de muchos requisitos básicos de seguridad.
Lo interesante de esta obra, es que de nueva cuenta LEGOM nos muestra esa capacidad para dialogar, con un estilo corrosivo, irónico, cínico, mordaz, lépero, pero sobre todo duro al momento de construir sus personajes.
En “Civilización” vemos a personajes que deberían de molestarnos por su cinismo al vivir la vida, pero al final terminamos por identificarnos con esa “mierda” de humanidad que compone, al hacerlos volubles ante sus propias decisiones.
Los personajes de LEGOM son gente que tiene muy en claro sus principios, torcidos, tal vez, pero principios y al fin y al cabo terminarán muriendo con ellos.
La “Civilización” de la que nos habla LEGOM es el ejemplo más distorsionado de evolución humana y tecnológica, que en manos de nuestros políticos y algunos empresarios que de forma extraña ganan las licitaciones, se ve tan idiota como los monumentos patéticos por los festejos del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución que se mandaron a hacer con costo al erario o si se quiere, el nuevo edificio de la sede del Senado que nos muestra el derroche como signo de mejora ante una enfermedad humana y social.
Esta obra usted puede descargarla de forma gratuita del sitio de internet http://www.dramared.com/otrosautores.html
“Civilización” actualmente se presenta en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, del Centro Cultural Universitario (CU) y es dirigida por Alberto Lomnitz. Esperemos que podamos ver en nuestra ciudad el montaje de esta obra por algún creador escénico local.
Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, mejor conocido como LEGOM (Guadalajara, Jalisco, diciembre de 1968). Dramaturgo mexicano y ocasionalmente poeta y narrador que ha ganado varios premios nacionales de dramaturgia, entre ellos el “Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera” de Querétaro. Una de sus obras se ha traducido al inglés, hebreo y francés.
Su obra más conocida es “Las chicas del tres y media floppies”. Miembro del Sistema Nacional de Creadores del FONCA. Entres sus obras se encuentran: “El jugo de tres limones” (1999), “Los restos de la nectarina”, (2000), “Sí una noche o algo así” (2003), “Deus ex pórquina”, “Cualquiera que duele y nada”, “Diatriba rústica para faraones muertos” (2005), “De bestias, criaturas y perras” (2004), “Edi y Rudy”, “Las chicas del tres y media floppies” (2005), “Sensacional de maricones” (2007), “Demetrius o la caducidad”, “Odio a los putos mexicanos”, “Civilización” (2007) y “Lampart o de cómo colarse a la historia” (2009), por citar algunas.

La bola de niños: Apuntes de un escribidor

Recuerdo una canción de los Hermanos Rincón, grandes exponentes de la música para niños, que era triste pero con una rima contagiosa, se llama “La bola de niños” y el coro dice: “Caleidoscopio/ rico en verdad,/ la bola de niños/ de mi ciudad./Unos estudian,/otros chambean,/ unos descansan/ o talonean. Unos mendigan,/venden, bolean/ y con la vida/ se cachetean”. Y también hablaba de los niños que tienen como juego el esquivar coches como toreros, mientras su madre vende y ofrece los chicles a los choferes.
Esta canción me hablaba de una realidad que no viví, digo, de pequeño no tuve grandes o pequeñas riquezas, pero tampoco una pobreza extrema, eso es algo que le agradezco a mis padres. Ahora la situación del país es más complicada para los niños, independientemente de su estatus social. Los niños ahora se quedan sin padres, viven la constante mediatización de la violencia que aqueja el país, tienen que trabajar porque la clase media está dejando de existir y en el peor de los casos son usados por el crimen organizado o en el tratado de blancas y la pedofilia que tiene en el caso Succar Kuri el peor ejemplo de la complicidad del Estado y su intento de reivindicarse a través de la condena que se le impuso.
El cínico e irresponsable que gobierna la república pidió a la niñez no angustiarse por la delincuencia y el crimen y dedicarse a estudiar, esto lo dijo al encabezar la entrega de becas a jóvenes en el Museo de Antropología, acompañado del Secretario de Educación en plena campaña Alonso Lujambio, titular de la SEP y Elba Esther Gordillo titular ¿del país? La Gordillo y el espurio aseguraron que entre las niñas y niños presentes había potencial para formar futuros líderes sindicales y hasta futuros presidentes, lo que había de considerar un insulto para estos estudiantes, ya que prácticamente les estaban diciendo que había un potencial de delincuencia en ese lugar.
No es posible que se quiera convencer a los niños y a la juventud de que no pasa nada en el país, que se les diga que se queden tranquilos cuando sus padres tienen que migrar, salir a buscar el sustento y es ya claro que en muchas ocasiones no es seguro que regresen. El país tiene el peor escenario para sus niños y jóvenes y lo peor de todo es que no hay una intención de solucionar estos problemas para la niñez por parte del ejecutivo. Lo que se está creando es un ambiente de odio por parte de estos niños que ya no creen en un gobierno que les deja sin oportunidades o más bien, ojalá que los niños sigan teniendo la esperanza y no se genere un ambiente de odio, como el que se quiere crear en Estados Unidos.
Por ejemplo, una editorial estadounidense ha lanzado un libro gráfico donde los niños más pequeños podrán pintar imágenes tan abrumadoras como el atentado 11 de septiembre o la muerte del ex líder de Al Qaeda Osama Bin Landen. El libro titulado “We shall never forget 9/11: The Kid’s Book of Freedom”, o lo que es lo mismo, “Nunca olvidaremos el 11-S: El libro para niños de la libertad” es una muestra de odio, lo último que falta es que el espurio quiera también poner a odiar a los niños mexicanos diciéndoles que los malos están afuera y los buenos son él y su gabinete. Las soluciones son otras, la bola de niños de las ciudades mexicanas ya necesitan otra cosa

Olfi y el Edipo: Literatura para niños y jóvenes


Salvat Ediciones, Taurus y Alfaguara en su Biblioteca Juvenil, editaron en 1987 la novela “Olfi y el Edipo”, escrita en 1984 por la afamada escritora europea Christine Nostlinger, en la traducción de Elsa Alfonso.
Olfi Obermeier tiene catorce años y en su casa, excepto él, todas son mujeres. Un día, en clase de matemáticas, lee en una revista de psicología que “los niños criados” y educados por personas del sexo masculino demuestran tener un coeficiente de inteligencia superior al de los niños criados y educados por mujeres. Esto le alarma de sobremanera.
Olfi es un muchacho que cursa la secundaria, tiene 14 años y al igual que muchos tiene problemas con sus materias y posiblemente no pueda pasar el año escolar, así que gracias a esta publicación ha descubierto el pretexto perfecto para justificar sus malas notas. Aunque su abuela, su tía abuela, sus dos tías, sus dos hermanas y su madre, no caerán ante tal argumento, este hecho marcará algo muy importante en la vida de Olfi, ¿quién es su padre? ¿Por qué su madre nunca habló de él? Todo eso lo irá descubriendo de forma divertida y paulatina.
Además de este conflicto, Olfi también tiene que enfrentar los problemas de todo adolescente, entre ellos la primera novia, con la que anda por casualidad y a la que quiere dejar pero no puede, porque no sabe cómo decirle; la primera chica de la que se enamora, la cual tiene muchos problemas y es a la quien quiere ayudar; las fiestas en donde todos sus amigos tienen su primera borrachera, ya que un chico del grupo de clases tiene la casa sin padres que han salido de vacaciones; los amigos siempre inquisidores como en toda secundaria donde el buying es un factor que viven todos los jóvenes y muchos otros elementos más, que hacen de este libro un interesante documento para los jóvenes.
La prosa de Nostlinger es amena, divertida y las situaciones por las que pasa el personaje son las típicas de todo adolescente, aunque también lo son las actitudes de los padres, de las madres, de los maestros, es decir de los adultos a los que se les dificulta tratar con los chicos que van teniendo cambios tanto emocional como físicamente. Esta es una recomendación para todo chico de secundaria que se sienta incomprendido por aquellos padres, que no tienen ni idea qué es tener 14 años.
Christine Nostlinger nació en 1936 en las afueras de Viena. Estudió arte y trabajó como periodista en un diario austriaco. Sus libros, que responden a una nueva forma de literatura infantil y juvenil, conceden amplio espacio a los problemas pedagógicos y sociales, sin mermar, bajo ningún concepto, la fantasía y el humor. Entre otros premios ha obtenido el Hans Christian Andersen en 1984. “Olfi y el Edipo” es el tercer volumen de una trilogía que comienza con “Una historia familiar” y continúa con “Gretchen se preocupa”, aunque cada uno de estos libros puede leerse de manera independiente.

martes, 6 de septiembre de 2011

La isla: Literatura para niños y jóvenes


La editorial Lóguez, por medio del Programa Nacional de Lectura y la Secretaría de Educación Pública, a través de la Comisión Nacional de Libros de Textos Gratuitos mediante “Libros del Rincón”, en su colección “Espejo de Urania”, publicó en el año 2007 el libro “La isla”, escrito e ilustrado por Armin Greder.
“La isla” es una historia cotidiana, algo que sucede todos los días en todos los lugares del mundo; una historia en la que la xenofobia y el miedo hacia el otro producen una repulsión destructiva entre los hombres. La historia comienza así:
“Una mañana, los habitantes de la isla encontraron a un hombre en la playa, donde la corriente de mar y el destino habían arrastrado su balsa. El se levantó cuando los vio acercarse. No era como ellos.
Lo miraron fijamente y se sorprendieron/ Se preguntaron porqué habría venido hasta allí/ Qué buscaba allí. Qué deberían hacer/ Uno de ellos dijo que lo mejor sería enviarlo inmediatamente de vuelta al lugar de donde había venido/ Y, en realidad, dijeron, esto no le va a gustar. Tan lejos de su propia gente.
“Pero el pescador sabía/ lo que sucedía en alta mar. ‘Sería su muerte y yo no quiero tenerla sobre mi conciencia’, dijo. ‘Tenemos que acogerlo’”.
Los habitantes de la isla acogen al hombre pero lo aíslan porque le tienen miedo, no es como ellos. Lo encierran en un establo olvidándose que tiene que comer. Un día el hombre aparece entre ellos por el hambre, los habitantes de la isla se asustan de él pero entienden sus necesidades. Cuando saben que necesita comer entienden que no lo puede hacer gratis, pero nadie le quiere dar un trabajo, todos lo alejan:
“El pescador propuso que alguien le diera trabajo, para que, así, pudiera ganarse su sustento. Y además, dijo en voz baja, podrían pagarle menos que a uno de aquí”. Y Entonces todos invadidos por el temor de que nadie acudiera a sus negocios le ponían peros para contratarlo, así que el hombre siguió apartado pero su presencia inquietaba ya a la isla. Hombres, mujeres y niños lo ponían como ejemplo de la barbarie, a los niños los amenazaban si no comían la sopa con que el hombre se los llevaría.
Por eso, ante la llegada del hombre inofensivo se fueron suscitando situaciones de temor entre la población. Los rumores se fueron extendiendo y el miedo se fue acrecentando, es por eso que los habitantes decidieron echarlo de ahí y construyeron una fortaleza que los protegiera de los intrusos, sin darse cuenta de que serán víctimas de sus propias decisiones.
Esta es una pequeña reseña del gran libro que es “La isla”, las imágenes, que fueron elaboradas por el mismo autor, nos dan otra perspectiva de esta historia que aún no ha sido contada del todo.
Si usted quiere acercarse a este libro, lo puede consultar de forma gratuita en la biblioteca del Centro Estatal de Bellas Artes.
Armin Greder nació en Suiza y emigró a Brisbane (Australia) en 1971. Ha trabajado como diseñador gráfico y actualmente imparte conferencias a los estudiantes de arte e ilustra álbumes.
Armin Greder escribe: “Aprendí a dibujar en la escuela. No en clase de arte, sino en el aburrimiento de Mates y Lengua y Economía Doméstica. Ahí, en el reverso de mis cuadernos de ejercicios, dibujaría Genghis Kans, piratas, jeques árabes, monjes tibetanos. Ellos tenían que tener sus caballos, barcos, camellos, yaks. Tenían que ser dibujados en la postura correcta, de modo que parecieran vivos. Y tenían que ser bien dibujados, de forma que yo creyera en los dibujos. Así, por medio de esos dibujos, yo podría escapar al tedio del aula y seguir a los Genghis Kans, a los piratas, jeques árabes y monjes tibetanos en sus magníficas aventuras en lugares lejanos.
“Ahora ilustro álbumes. En vez de dibujar Genghis Kans, piratas, jeques árabes y monjes tibetanos, dibujo niños enfadados, grandes perros, tíos gigantes, niñas pequeñas que no quieren irse a dormir, princesas medievales que no desean casarse, osos, cielos estrellados, así que cuando nosotros abrimos esos libros y los leemos, podemos entrar dentro de las historias y vivir en ellas mientras las estamos leyendo. Y así pueden permanecer con nosotros después de que hayamos terminado de leerlas y ayudarnos a entendernos a nosotros mismos”.