jueves, 28 de mayo de 2009

El artista se enferma: Sobre las artes escénicas


Hay gente que se dedica a estar con su soledad, y con la de otros, trabajando, muchas veces le dirán, “tú qué haces siempre encerrado” o “por qué nunca te vemos, fuera de alguna presentación”. Trabajan para el arte, hacen sus propias compañías, generan público, gente expectante, imparten cursos, aplican teorías que hacen ver el oficio como herramienta discursiva y pedagógica para una sociedad nueva, etc. A veces, no se amparan en una institución gubernamental, en una empresa que los asegure de no pasar por la penumbra de los que no tienen prestaciones de ley, entonces qué les espera, y hablo de hombres de escena que han creado y crean parte de las historias de nuestra “cultura” pero no están asegurados, en el sentido literal de la palabra.

Comparto las reflexiones de Jaime Chabaud (Editorial en Paso de Gato abril-junio 2009) en el sentido que el artista le ha estado haciendo su trabajo al Estado en cuanto a promoción, producción y difusión, y me refiero como Estado a esa “cosa” federal que nos gobierna y que se ha olvidado que un pueblo vive por su cultura, no desde el afán de hacerse más rico para cuando se quiera cambiar de residencia. Lo primero que pasó con esta nueva gestión federal fue un recorte abrupto del presupuesto en cultura y no en gasto corriente. Es entonces que si escénicamente se quiere levantar una producción hay que ver por dónde: crear pequeñas empresas culturales, gestionar miles de apoyos en el extranjero, aportar parte del propio capital material y humano, etc. Todo para seguir trabajando.
El artista entonces trabaja y se estresa, se enferma, a veces sufre un accidente en el trabajo o fuera de él y es entonces que se recuerda que no se cuenta con seguridad social y que los derechos de autor o el cobro de la beca son hasta el próximo viernes. Esperando que el dolor no despierte hay que esperar ese día.
Es curioso que al haber la contingencia de alerta sanitaria, todos podían recibir atención sin tener seguro, pero era una “emergencia” y esa “emergencia” tendría que ser permanente, hay enfermedades o accidentes que hacen que un actor esté fuera de circulación, si de por sí no tiene ya forma de trabajar debido a su condición, entonces ahora tiene que lidiar con ver cómo paga medicamentos, operaciones o estudios…a veces en broma se llega a decir, el actor vive de los aplausos, sólo para citar un ejemplo incierto y que forma parte del imaginario, incluso institucional.
A pesar que alguien le haya dado tanta presencia a un Estado o país a nivel escénico, se entiende que no se quiere proteger al artista (al menos así lo hace ver un Congreso de la Unión, cuyas decisiones desunen), si no es que haya ganado un premio que sea benéfico para la imagen gubernamental (y a veces ni por eso), pero los artistas sí se quieren proteger.
A propósito, quiero hablar de una propuesta de Luis Mario Moncada, publicada en Paso de Gato Num .37, en su sección Máscara contra Caballera.
El maestro Luis Mario Moncada, hombre de la escena Mexicana, propone crear un fideicomiso a nivel nacional que sirva para cubrir gastos médicos mayores de los profesionales del teatro. Una propuesta loable, en el sentido que es lo mismo que se le pide a los diputados, a los senadores y a los gobernantes y no parece que sea prioritario. Entonces la labor cae en todos los que integran la comunidad.
Moncada propone que los becarios teatrales del FONCA (en todos sus programas) donen un 1 por ciento de su beca para la creación de este fideicomiso, estamos hablando de unos 75 pesos mensuales (de un joven creador, sólo para dar una idea) para que se ponga el proyecto en marcha. Algo así como pagar un mínimo impuesto que pueda asegurar que no se esté desamparado. También habla Moncada de la posibilidad de incluir a los becarios de los Estados y a los funcionarios culturales, quienes siempre alegan que hacen todo lo posible por ayudar al arte y a los artistas, entonces estarían aquí ante una acción directa con una pequeña aportación económica y no sólo con un discurso demagógico.
Obviamente para echar andar un proyecto así, se requiere de expertos en el área jurídica que organicen todo lo que concierne al marco legal de este fondo. Pero es una posibilidad, habría que emitir entonces una opinión sobre lo que el maestro Moncada señala.
Lo dicho aquí es a partir de que en muchas ocasiones, un compañero del gremio se enferma y sus amigos acuden a recolectas, piden ayuda por internet, etc. Propuestas como estas lograrían que a través de un fondo se pudiera facilitar eso.
La Dirección de Teatro invita los días 29 y 30 al Encuentro “Visiones y perspectivas del Teatro”, la idea es abrir mesas de reflexión entre la comunidad teatral, para poner sobre la mesa propuestas e inquietudes con el fin de crear una agenda que privilegie el desarrollo, fomento y la difusión de esta disciplina. El sábado 30 de 13:00 a 14:00 horas habrá una mesa de marco jurídico, a lo mejor ahí podríamos preguntar sobre algún procedimiento que se tuviera que hacer en nuestro Estado para que el artista independiente tenga un seguro de gastos médicos.
Aunque también sería bueno que alguien con presencia en el arte y con calidad “moral” (para que los políticos tramposamente no descalifiquen la propuesta) exponga esto al Congreso del Estado: un seguro médico para el artista yucateco que no esté amparando en una institución o en una empresa y que trabaje de forma independiente y no como lo hacen muchos, en el disfraz de una oficina contando de forma avara hasta sus palabras.

Pie de Foto: Reminiscencia de una idea de Carlos Navarrete

Escribir en tiempos en que permea la desesperanza: Apuntes de un escribidor


"Hay que proteger el derecho de la gente a creer o no creer, y a expresar esto como le plazca, pero sin que eso genere un ambiente de rechazo a la indagación”.
Salman Rushdie

Creo estar en un margen de verdad, al decir que son las dictaduras los momentos en que se genera más producción crítica a través de la alegoría de la obra de arte, en ese sentido, siempre ha habido una persecución de los opresores para acallar cualquier voz que intente denunciar y hasta exigir un cambio de las conductas depredadoras en las que se ha convertido un sistema, no es entonces la creación de un panfleto, sino de literatura… de la dictadura.

Estamos ahora ante la simulación y el perfeccionamiento de los mecanismos de control para tener sometido a todo un pueblo, para explotarlo de todas las formas posibles. He aquí que lamentablemente, todo tipo de batalla que se esté próxima a ganar, siempre se verá perdida ante la ayuda de todo el poder del Estado y sus cómplices que se erigen como refuerzos para someter la voz que es diferente y los critica.
Hay que hacer referencia por ejemplo que a partir del pretexto del “apego a la legalidad” se utiliza al aparato judicial para perseguir enemigos políticos como el caso de Ricardo Monreal Ávila o intelectuales incómodos como el sociólogo colombiano Miguel Ángel Beltrán Villegas, a quien se le acusa de estar involucrado con la FARC. No es raro, ni sorprende, que ambos personajes perseguidos tengan un compromiso con la izquierda.
El terror radica en que es la propia “izquierda” (como el caso de Amalia García) quien en complicidad con su contraparte decide eliminar a un enemigo que apoya a López Obrador y que un propio gobierno encargado de proteger a los que dotan de conocimiento y rescatan a manera de investigación la memoria de un pueblo (Beltrán Villega estaba investigando sobre la oposición de derecha en el proyecto cardenista de gobierno en los años treinta y cuarenta), son los que lo entregan a las autoridades de su país de origen que sólo busca venganza, por lo que parece que el mensaje es que en México ningún intelectual que es perseguido por un sistema totalitario está a salvo, si usted se exilia busque otra opción, aquí podría ser traicionado y al igual que Cristo vendido por unas monedas.
Se ha utilizado toda la podredumbre que nos aqueja en beneficio de este mismo sistema y como herramienta para desaparecer a los críticos y detractores de una dictadura. Se matan a obreros, líderes sindicales, activistas de derechos humanos o pensadores y es muy fácil no investigar nada, mejor se le echa la culpa al narco, porque lo menos que le preocupa a este gobierno es el número de bajas de cualquier trinchera, la suya o la rival, si es que hay rival y no contubernio.
La otra estrategia es la desacreditación a través de los medios de comunicación, de tal manera que se realiza una campaña sucia, llena de insultos o de manipular las palabras del otro, que ha servido para que no se tome en cuenta ni se respete el derecho del otro a no estar de acuerdo con burdos actos de manipulación, donde se habla de cambios, avances y una nueva generación que viene a ser las cosas de manera diferente, aunque esa diferencia sea sólo por decreto.
Es una lástima que se utilicen todas las bondades de los aparatos institucionales y de los medios de comunicación para legitimizar y justificar la falta de talento para dirigirse como profesional de cualquier área e imponer formas de pensamiento como, “no puedes criticar lo que hagamos mal”, “no tienes derecho a burlarte de nuestra falta de visión”, “no eres nadie para señalar nuestro cinismo y decir que sólo vemos la paja en el ojo ajeno”… ¿No así es el gobierno federal?
Se está ante el riesgo de abdicar (como lo han hecho muchos) ante estas situaciones y este tipo de comportamiento persecutor que son clásicos de gente que apenas tuvo un poco de poder quiere quedarse con él a toda costa, sin trabajar, sólo por decreto y porque nunca habían estado en esa posición, el poder hace que uno se quede engolosinado. ¿No ellos argumentaban que habían sufrido una dictadura de 70 años, hemos soportado ocho, y nos estamos cayendo, a veces callando?
Si revisamos la historia de la literatura, veremos que en tiempos de crisis y deshumanización como este es cuando más se piensa y se toma la pluma como arma en busca de una estrategia estructural de la obra escrita que represente esta nueva forma de caos, es cierto que es más fácil caer cuando se es soldado raso y no general y que ahora existen armas más poderosas y modernas, tanto de corte militar como de medios descomunicativos y tergiversadores que hacen perder terreno.
Aunque ahora también existen herramientas más poderosas para abordar la estructura de la obra literaria. Es entonces cuestión de leer, vivir, reflexionar, escribir e imaginar, aunque al final todos quieran empujar a los detractores de los amigos de la “legalidad” y las “buenas formas” hacia el fondo de la cloaca.

Pie de Foto: Una fotografía más de Carlos Navarrete

Día 7 o los berrinches por la fama: Apuntes de un escribidor


“El cielo de la fama no
es muy grande, y cuantos
más en él entren a menos
tocan cada uno de ellos”.
Miguel de Unamuno


El año pasado el semanario DÍA 7 del periódico El Universal, en su número 400, sacó un enlistado al que tituló 100 escritores mexicanos menores de 31 años, como cualquier enlistado o antología, muchos estaban y otros no, en particular conocía a muchos del listado y de los escritores que conozco personalmente (además de haberlos leído) omitían a tantos, en fin.
El asunto es que algunos con una actitud superflua se molestaron, ya que su nombre no figuraba en esa lista (cuando su preocupación bien podría dirigirse hacia cosas más concretas y reales, como su obra, por ejemplo).
Buscando chivos expiatorios que atenuaran su falta de “fama” (Ja Ja Ja), Jaime Rodríguez señala en su blog que: “Para empezar hay quienes, por puro nombre y apellido, se encuentran en el lugar correcto por pura estética y fonética. Ahí está por ejemplo Enrique G. de la G. o Ivi May Dzib. Entonces ya de entrada el ‘Jaime Rodríguez’ suena un tanto cotidiano comparado contra esos dos”. Bueno, dice esto el joven Rodríguez a pesar de no saber qué hace o escribe G de la G.
El señor Rodríguez, con alguna beca o premio literario (o algún incentivo económico que su obra le haya dado) que seguro ha tenido, ya que por su actitud afirma que debería estar en aquella lista, podría cambiar su nombre en el registro y resolver su problema. Así evitaría dramas de vez en cuando.
El asunto se figura en que al parecer se está en la búsqueda del reconocimiento inmediato, nunca habrá otra cosa que avale una figura que su carrera, pero el término es incluso muy complejo, algunos por ejemplo triunfan en el medio de forma extraliteraria, no sabemos de dónde surgieron a partir de la letra y ya son unos maestros. Aunque bueno, lo que quería decir es que quien avala que un escritor está haciendo un buen trabajo no es un premio, una beca, la crítica, un top ten o un enlistado de un periódico nacional, ya que esto muchas veces suele tergiversarse; y aunque por lo general nos olvidamos de esto, sólo quisiera aclararlo: el que define el proseguir del autor es quien lo lee, nuestro lector (nuestro lector, no lectores), pero como están los canales de distribución institucional eso es un verdadero problema, así que casi siempre los que leen literatura son los que la realizan, la intentan hacer o la promueven, así que, como se dice, sabemos de qué lado masca la iguana y quién es quién en el mundo literario, no pequemos de ingenuos.
Aunque también quisiera señalar que nunca supe acerca de cómo aparecí en aquella lista de DÍA 7 (igual y sí importa la fonética), en primera fue extraño porque la lista se elaboró a partir de los blogs de estos escritores jóvenes y yo no tenía blog, ya que lo inicié tiempo después. Ante eso, en una visita cortés que le hacía a Ileana Garma en el D.F, misma a quien no le inmutaba su omisión, me preguntaba cómo es que me habían puesto en el lugar 31 o 42 o 63, bueno en alguno. Y pos sinceramente le expliqué que no sabía pero que la ficha era errónea. Por ejemplo, Día 7 decía que yo estaba incluido en “Voces emergentes” (Patrimonio Cultural, ICY 2008), cuando en realidad yo y un grupo de compañeros nos opusimos a su publicación, por maquillar a costa de un nombre un trabajo de selección, además de hacer una exclusión sectaria por la verdadera editora que omitió su nombre y cargó el numerito a otra compañera. Ante este antecedente, la publicación de Día 7 me situaba en una incongruencia de postura discursiva literaria en cuanto a mi actuación. Pero bueno, ya se había publicado.
Ahora, si nos vamos a que incluso la ficha de los autores estaba mal, estamos ante un listado que no demuestra nada, más que el afán de sobresalir de algunos excluidos, lo que parece que nos puso en medio de un enfrentamiento en el cual algunos autores se olvidaron de las arbitrariedades con las que se manejan estos procesos y se enfrentan en una lucha, por una legitimización imaginaria.
Aunque si hablamos del listado, que no nos sorprenda que el nombre de Luis Jorge Bonne, Noe Morales, Oscar de Pablo, Nadia Villafuerte, etc., estén ahí, ya que la búsqueda literaria se reconoce, a pesar de que antes de la lista muchos ya fueran muy nombrados.
Lo que sucedió en Día 7 me precipita a pensar que hay que desconfiar de algunas actitudes ridículas de la juventud (literaria), ya que su búsqueda no es la palabra sino la incipiente actitud de querer (a través de un medio de comunicación) estar sentados a la derecha del padre (Borges, Cortazar, Rushdie o cualquier otro)

Pie de Foto: Memorias de una estación de Carlos Navarrete

Armas contra el olvido o la dignidad de la memoria: Apuntes de un escribidor


“Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse”
Benjamín Franklin

La memoria se preserva gracias a los registros impresos, audio, video o el propio recuerdo, hay hcantidad de soportes para preservarla, sin embargo los mecanismos de poder, en un afán de mantener callados y sumisos a los diferentes mundos, quieren hacer un proceso selectivo de la historia en forma mediática. Hay un gran sector de jóvenes de 18 años que no saben por qué 2 de Octubre NO SE OLVIDA, o un grupo derechista de la UADY que pretende pasar por alto que el fundador de nuestra Universidad es nada más y nada menos que Felipe Carrillo Puerto (por humanidad-palabra y escencia vejada- ¿Qué les pasa?), o que le han dado mate al retrato de Benito Juárez en los pinos o que Felipe Calderón nos hundió desde hace años al impulsar el FOBRAPOA y estos son una cantidad mínima de ejemplos de los que está desprovisto el olvido.

La idea aquí es que por la influenza nos hicieron olvidar (y aquí si usted no está de acuerdo con la idea de un complot, orquestado para no opinar, marchar, acusar o pedir mejores condiciones de vida no importa, el resultado fue el mismo: un pasar por alto como se le pasa a la humanidad por encima) las efemérides que le dan sentido a estar de pie en este presente, el pasado de nuestro pueblo, el por qué decidimos permanecer aquí a pesar de que en este país sólo se persigue a los mexicanos mestizos, indios o los que no están disfrazados de bufones del poder.
Durante esta semana del TAPAbocas se pensó que nadie iba a hablar en el Día del Trabajo, esa lucha obrera en que se recuerda que los caídos son muchos y los que reciben los beneficios unos cuantos, pero se salió a protestar (y es que ya no puede vivir este país sin protestas), a pesar de las restricciones ganó la responsabilidad de exigir y demandar lo que debería tener todo pueblo: Dignidad. Lo que nos lleva a pensar que es más prioritario hablar que la propia vida que puede ser cegada por una enfermedad, y lo que es peor, parece ser que el mensaje popular se torna en, “ya no nos pueden matar más de lo que estamos muertos a causa de ustedes”, suena suicida pero real.
Se me hizo acertado y congruente (a nivel personal) el artículo del regidor del Ayuntamiento (no panista, aclaro, para qué descalificar al autor) Carlos Sarabia, publicado en POR ESTO! , sobre La Batalla de Puebla y que se recuerde qué pasó un 5 de mayo, si ponemos en la balanza los muertos por la influenza ante la muestra heroica a la que está dispuesto un país para defender su soberanía y la esclavitud ante una potencia, creo que era más importante la segunda. Este evento (el 5 de Mayo) se realiza en las escuelas, en lugares públicos y se les quitó la oportunidad este año a los estudiantes de intentar reconocerse ante una heroica defensa externa que ahora mismo nos amenaza y que ha destruido al país bajo el disfraz de la globalización, o por lo menos no se tomó la molestia este gobierno espurio de IMPROVISAR un mecanismo para hacernos del recuerdo, sólo ató de manos a todos y encerró a su propio pueblo junto a dos perversos canales de televisión para doblegarlo y proseguir con su adoctrinamiento.
La piedra filosofal de la memoria está entonces en la literatura, única voz que no es apagada por la “legalidad” y la “amenaza” (aparentemente) y nos enseña que la crítica tiene que vivirse desde la ficción, el disfraz que el estúpido e idiota no entiende, el ejemplo proviene desde el Quijote. Aunque atiéndase que esto no es un manifiesto social literario, cada quien denuncia desde su propia trinchera, pero hay obras que nunca nos harán olvidar la estructura amenazante que ahora impera. Un 5 de Mayo, la Heroica Batalla de Puebla, tampoco se debiera olvidar.

PIE DE FOTO: Un agradecimiento al fotógrafo Carlos Navarrete, por darle imagen al texto.

Un diálogo con la inmoralidad, o revelación de cómo murmuran los sistemas electorales

(Una sala de juntas, una conferencia a la que al parecer no asiste nadie, bueno sí, una estudiante, la cual a toda prisa intentará entablar un diálogo, en realidad lo que le importa es la respuesta a una pregunta que le es muy difícil plantear)

Estudiante: Señor, su libro “Así lo viví” ¿es una burda ficción o pretende ser el testimonio de lo que ocurrió en las elecciones del 2006, de la cuál usted fue el mayor cómplice?...
Señor U: (Silencio)
Pregunta: En realidad tengo muchas preguntas, sé que usted no tolerará la increpación por mucho tiempo, así que intentaré ser breve para resumir las preguntas en una sola. Hablo en primer término sobre la ficción para poder saber cómo abordar su libro, ya que como ficción creo que sí está bien imaginado y crea usted su propio mundo (como cualquiera que recurre a la creación literaria) a pesar de hacer alusión a nombres reales de partidos políticos y quienes lo integran, aunque debo señalarle que su historia es en muchos momentos poco creíble. Si es ficción no me tengo por qué quejar de los hechos a pesar que estos sean inventados, es decir, por ejemplo, yo no cuestiono que uno de los mejores entrenadores de perros Pastor Belga Malinois en América Latina sea un hombre inmóvil –es decir, un hombre que está imposibilitado para moverse-, esto según la realidad que crea Mario Bellatin en “Perros Héroes”, y no lo cuestiono porque la lógica interna de esa novela está bien estructurada, por lo mismo al estar dentro de esa ficción el mundo descrito se torna verdadero, a lo mejor no es real pero la verdad impera y es verificable en los silencios, por lo mismo es algo provisto de verdad, ya que el creador-autor sabe elegir sus palabras, usted en cambio no y aún su universo creado sigue argumentándose en una mentira. Ahora, tal vez me equivoque y efectivamente sea su texto un testimonio que pretende ser real (aunque tampoco sería verdadero), la historia de su vida, pero déjeme decirle que a veces no hay que aventarse a señalar lo que pretendemos o no pretendemos al escribir algo. Por ejemplo, usted ha insistido de forma pública y en diversos medios de información que su libro no pretende ser ni una justificación ni una defensa, pero entonces creo que su producto testimonial le salió muy mal, porque lo que no pretendió ser termina siendo, además de ser una justificación-defensa incompleta con la promesa de anexos -que al parecer aún no inventa o ficcionaliza- que avalarán sus palabras. En esa misma observación usted habla de que en su libro se encontrará una reflexión profunda de los sucesos, pero en realidad más que reflexión profunda vemos nada más su filosofía de vida que lo ha llevado a cargos tan importantes amparándose de esa “legalidad” que permite invadir países, imponer gobernantes, sistemas y ampararse bajo el cobijo de los poderosos a los que sirvió, por lo que la “reflexión” termina siendo solo un personaje incidental.
(El Señor U permanece con la vista fija al horizonte, sonriendo como si escuchara de forma atenta el discurso de la que pregunta)

Estudiante: Usted dice que después de lo que le dijo el PRD al saber el resultado que avaló el IFE, había visto lo que le sucedería al país en los próximos días, meses y tal vez años: sangre. Ahí usted la hizo de profeta, porque efectivamente hemos visto millares de muertos por una guerra sin estrategia, pobreza e intolerancia ante las manifestaciones en contra de los que nos gobiernan y recortes abruptos de presupuestos para que ustedes puedan mantenerse con lujos y todo esto se traduce a sangre, y esa sangre no es por culpa del partido del sol azteca, sino por la decisión que usted avaló, este incluso podría ser un buen tema para su próximo libro, aunque bueno, no creo que le interese la pobreza ni la represión.
También usted se pregunta “¿Quién es responsable de la duda del 2006, el acusador que distorsiona la realidad o el que dio respuestas tardías?”. Efectivamente usted habla de AMLO como distorsionador de la ¿realidad?, pero ¿no cree que en su análisis profundo debió de haberse planteado que la guerra sucia en contra de AMLO fue una distorsión de la realidad? Habla usted sobre la distorsión de la realidad distorsionándola, creo que en esta pregunta sobre responsabilidades usted más que verse con un discurso complejo y conciliador quiere que nos traguemos un cuento chino en base a un trabalenguas. Bueno, el asunto es que usted habla sobre quién tuvo la responsabilidad de la duda en esa elección y a la vez que se pregunta, se responde y absuelve al IFE que usted dirigió de los problemas de fondo, ya que asegura: “La falta de confianza no son los errores del IFE, sino las estrategias de un candidato por desacreditar una elección”. Aunque basta decir que usted ya no es juez, lo corrieron, como para emitir semejante juicio y así lavarse las manos.
También habla de la molestia de Fox y Gordillo por no dar a un ganador la noche del 2 de julio y su “valentía” al no tomarles la llamada e incluso contradecirlos, aunque bueno, como no hizo el trabajo completo, ya que poco inteligente usted no es, pos cualquiera se molestaría si no le cumplen, ¿A cuánto ascendió el cheque?, porque no era en blanco, así que no sé en dónde está la sorpresa tanto en esas llamadas como en su respuesta, la simulación es parte de su estrategia política. Sin embargo, usted se esfuerza por justificar sus acciones, pero las palabras lo delatan, por ejemplo, habla usted del apego a la “legalidad”, sobre todo en lo referente a la guerra sucia en contra de AMLO, ya que cuando el TPJF la prohibió, orgulloso señala que el IFE respetó la decisión y que usted le dijo a Calderón: “Los magistrados QUIEREN (detener la guerra sucia), sino lo hacemos nosotros lo harán ellos”. La pregunta aquí es ¿Usted no quería? ¿Se divertía dividiendo al país, generando conflicto, dejando que los empresarios metieran sus manos y su dinero a favor de un candidato, que los programas federales se usaran como apoyo para el partido en el poder? ¿O sea que hasta que alguien superior dijera algo ustedes iban a acatar, como si esto los hiciera ver que no querían molestar a sus amos en sus estrategias sucias? Porque aquí es importante aclarar que aquella desconfianza de la que usted habla, la duda de la que usted hace mención, ¿quién la generó? Creo que esencialmente usted y el IFE al no fungir como árbitros, al dejar que todos hicieran lo que quisieran en contra del que mejor cosas había propuesto. No es de asombrarse que hubiera resistencia civil pacífica, ni que haya ahora un movimiento popular que cree. Pero bueno, veo que usted ya tiene intención de marcharse y no seguir escuchando. Así que mi pregunta es ¿Qué pensaba usted ante toda la desigualdad y la unión del Gobierno Federal, las televisoras y los que he mencionado al crear esa guerra sucia siendo usted el árbitro, qué sentía usted, cuál era su sentimiento?
(El Señor U sigue mirando al horizonte, sonriendo como si escuchara de forma atenta el discurso de la que pregunta, no habrá respuesta, al igual que muchos El Señor U no responde, sólo sonríe, como hacen los idiotas)