domingo, 31 de octubre de 2010
Desorden público: Sobre la dramaturgia necesaria
Pensar en sí mismo y alejar a los otros de nuestros pensamiento es un problema tan arraigado en nuestra cotidianidad que ha sido motivo ya, de una cultura del distanciamiento, en la cual el hombre ya no se acerca al otro e incluso prefiere tener relaciones de todo tipo a través de la computadora. Es decir, que la deshumanización nos ha llevado a la artificialización. Esto le pasa al hombre que en muchos casos se aferra a su vanidad, a su yo.
Editado por los Textos de la Capilla en su número 7 dentro de la colección Dramaturgia Internacional, “Desorden público”, de Evelyne de la Chenelière, fue traducido por Humberto Pérez Mortera. En 53 secuencias nos adentramos en el pensamiento del otro, de los otros, al grado que esto lleva a la locura y casi a la desintegración de nuestro personaje, ya que “ser muchos” se torna agobiante e imposible.
Max está perdiendo el control. Peor aún: se está desintegrando. Él es un actor vanidoso y soberbio que es invadido por el pensamiento de otras personas. Así, por primera vez en su vida, piensa por el otro, ¿pero hasta dónde lo llevará esta nueva intimidad colectiva? Todo comienza una mañana cuando Max obligadamente tiene que viajar en el transporte público, a Max no le gustan las personas, piensa que todas son inferiores y que todo gira en torno a él, ese día algo pasa que transforma el mundo de Max. Nuestro personaje recrimina a una pasajera que estuviera leyendo en voz alta su libro:
“Max: Quizá no se haya dado cuenta, pero usted leía en voz alta, yo escuchaba todo.
Emilia: ¡Qué absurdo! (Dirigiéndose a otra persona del público) ¿Señora, usted me escuchó cuando leía? (La señora niega con la cabeza) ¿Señor? ¿Alguien me oyó leer? (Divertidos, todos niegan con la cabeza)…
Max: ¿Entonces cómo puede explicarse que yo sí la oí?
Emilia: Pregúntele a su médico. Usted está enfermo, señor.
Max:¡Espere!¡Puedo probar que la escuché! ¡Puedo decirle exactamente de lo que trata su libro! Es una basura. Habla de gente en un autobús que desea coger, todos juntos, sin razón, ¿ahora sí se da cuenta que la oí? Habla de un tipo de solidaridad bestial, de un fenómeno quizá extraterrestre…Así que ahora que se da cuenta de que la escuché, dígame que usted leía en voz alta, tal vez susurrando, porque usted no me puede dejar en la duda en lo que se refiere a mi salud mental, eso no se hace ni a su peor enemigo, hacerlo dudar de su salud mental.
(Un hombre interviene cuando Max se acerca demasiado a Emilia)
Hombre: Déjela en paz ahora, o se baja o lo bajo”.
Max entonces se da cuenta que puede oír el pensamiento de todos los demás, pero adentrarse en la vida de los otros le hace pensar en la suya. Andree, su mejor amigo y su ex esposa (que ahora es una reconocida actriz de televisión pero que hace más teatro), le recuerdan su vida, su constante preocupación por sí mismo que lo ha alejado del trabajo y de la comunicación humana.
A pesar de que Max quiere recuperar una parte de su vida, todo termina por ser demasiado tarde, su ex esposa está enamorada de su mejor amigo, su agente le asegura que nadie quiere trabajar con él por su arrogancia, además que todos los días siente que él desaparece porque el pensamiento de los otros lo avasalla.
Esta es una dramaturgia necesaria y una interesante propuesta teatral, ya que lo que piensan los otros se torna a veces tan interesante que nos invita al ejercicio de pensar qué pensarían los demás en un autobús, aunque afortunadamente no podemos escuchar el pensamiento de los otros, porque si no no la pasaríamos nada bien.
Evelyne de la Cheneléire (Quebec, Canadá) es dramaturga y actriz. Ha escrito varias obras que se han traducido a diferentes idiomas y se han presentado tanto en Quebec como en el extranjero. Entre sus obras se encuentran “Las fresas de enero” (actualmente en temporada en México), “Al final del cable”, “Henri y Margaux”, “Afrodita 04”, “El legado de Darwin”, “Bashir Lazhar” y “El Plan de América”, que muestran una meticulosa observación de la naturaleza humana. En 2006, recibió el premio Governor General’s Literary Award por su obra “Desorden público”.
Editado por los Textos de la Capilla en su número 7 dentro de la colección Dramaturgia Internacional, “Desorden público”, de Evelyne de la Chenelière, fue traducido por Humberto Pérez Mortera. En 53 secuencias nos adentramos en el pensamiento del otro, de los otros, al grado que esto lleva a la locura y casi a la desintegración de nuestro personaje, ya que “ser muchos” se torna agobiante e imposible.
Max está perdiendo el control. Peor aún: se está desintegrando. Él es un actor vanidoso y soberbio que es invadido por el pensamiento de otras personas. Así, por primera vez en su vida, piensa por el otro, ¿pero hasta dónde lo llevará esta nueva intimidad colectiva? Todo comienza una mañana cuando Max obligadamente tiene que viajar en el transporte público, a Max no le gustan las personas, piensa que todas son inferiores y que todo gira en torno a él, ese día algo pasa que transforma el mundo de Max. Nuestro personaje recrimina a una pasajera que estuviera leyendo en voz alta su libro:
“Max: Quizá no se haya dado cuenta, pero usted leía en voz alta, yo escuchaba todo.
Emilia: ¡Qué absurdo! (Dirigiéndose a otra persona del público) ¿Señora, usted me escuchó cuando leía? (La señora niega con la cabeza) ¿Señor? ¿Alguien me oyó leer? (Divertidos, todos niegan con la cabeza)…
Max: ¿Entonces cómo puede explicarse que yo sí la oí?
Emilia: Pregúntele a su médico. Usted está enfermo, señor.
Max:¡Espere!¡Puedo probar que la escuché! ¡Puedo decirle exactamente de lo que trata su libro! Es una basura. Habla de gente en un autobús que desea coger, todos juntos, sin razón, ¿ahora sí se da cuenta que la oí? Habla de un tipo de solidaridad bestial, de un fenómeno quizá extraterrestre…Así que ahora que se da cuenta de que la escuché, dígame que usted leía en voz alta, tal vez susurrando, porque usted no me puede dejar en la duda en lo que se refiere a mi salud mental, eso no se hace ni a su peor enemigo, hacerlo dudar de su salud mental.
(Un hombre interviene cuando Max se acerca demasiado a Emilia)
Hombre: Déjela en paz ahora, o se baja o lo bajo”.
Max entonces se da cuenta que puede oír el pensamiento de todos los demás, pero adentrarse en la vida de los otros le hace pensar en la suya. Andree, su mejor amigo y su ex esposa (que ahora es una reconocida actriz de televisión pero que hace más teatro), le recuerdan su vida, su constante preocupación por sí mismo que lo ha alejado del trabajo y de la comunicación humana.
A pesar de que Max quiere recuperar una parte de su vida, todo termina por ser demasiado tarde, su ex esposa está enamorada de su mejor amigo, su agente le asegura que nadie quiere trabajar con él por su arrogancia, además que todos los días siente que él desaparece porque el pensamiento de los otros lo avasalla.
Esta es una dramaturgia necesaria y una interesante propuesta teatral, ya que lo que piensan los otros se torna a veces tan interesante que nos invita al ejercicio de pensar qué pensarían los demás en un autobús, aunque afortunadamente no podemos escuchar el pensamiento de los otros, porque si no no la pasaríamos nada bien.
Evelyne de la Cheneléire (Quebec, Canadá) es dramaturga y actriz. Ha escrito varias obras que se han traducido a diferentes idiomas y se han presentado tanto en Quebec como en el extranjero. Entre sus obras se encuentran “Las fresas de enero” (actualmente en temporada en México), “Al final del cable”, “Henri y Margaux”, “Afrodita 04”, “El legado de Darwin”, “Bashir Lazhar” y “El Plan de América”, que muestran una meticulosa observación de la naturaleza humana. En 2006, recibió el premio Governor General’s Literary Award por su obra “Desorden público”.
Un gato no es un cojín: Literatura para niños y jóvenes
Un gato no es un cojín es un libro para niños a partir de 8 años, editado por Alfaguara en 1985 pero cuya última reimpresión data del año 2006, fue escrito por Christine Nöstlinger e ilustrado por Ángel Campos.
Esta es la historia de la vida de un gato que primero le llamaron Michi-Michi cuando era tan pequeño como una salchicha con rabo y disputaba la comida con sus cuatro hermanos. Fueron tiempos hermosos, vividos despreocupadamente. Más tarde vinieron otros nombres, otros amos y otras aventuras…como cuando llegó a ponerse tan gordo y relleno que más que un gato parecía un cojín.
Ahora este gato se ostenta como un ser libre y nos va narrando lo aprendido con sus otros amos, en donde fue maltratado, incomprendido, bastante apapachado, hasta que llegó al grado de la sobreprotección, cuando iba a ser castrado por su último amo decidió escapar para vivir otras aventuras, aunque ahora sin un techo o una vida segura: “Probablemente no llegaré a ser tan viejo como un gato casero con nombre. Pero llegar a viejo no tiene que ser necesariamente la mayor felicidad. Es posible que tampoco sea la mayor felicidad ser un gato libre. Tal vez lo sienta cuando sea viejo. Pero ¡Qué vida sería esa en la que, al final, no sientes nada!”
“Una cosa sé por lo menos: Antes de convertirme otra vez en Michi-Michi, en un Samuel, en un Micifuz o en un Don Bola, prefiero seguir siendo un gato hambriento, acatarrado, sucio, lleno de piojos y anónimamente libre”.
En un recorrido de 59 cuartillas, este texto se divide en 6 capítulos titulados: “Yo”, “La época de Michi-Michi”, “La época en que me llamaban Samuel”, “El año Micifuz”, “La vida de Don Bola” y “Mi vida anónima. Además de que este libro está acompañado de varias ilustraciones en blanco y negro, realizadas como ya dijimos por Ángel Campos.
Una lectura entretenida en la que se nos habla de la convivencia cotidiana entre un gato y sus dueños, narrada desde la visión del gato que nos muestra la forma de vivir de sus amos. Además también es una obra que se pregunta sobre la libertad, la comodidad y la reciprocidad de una persona para con su mascota.
Una obra que se lee por ser entretenida, además de que reconocemos esas situaciones si nosotros tenemos un gato, aunque sería ideal que los niños aún no teniéndolos conozcan este texto.
Christine Nöstlinger (13 de octubre de 1936, Viena, Austria) es una de las más reconocidas escritoras de literatura juvenil en lengua alemana. Ha recibido en dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Infantil en Alemania y otras dos veces en Austria, además del prestigioso Premio Hans Christian Andersen que vendría siendo algo así como el Nobel de la literatura infantil.
Su primera publicación fue “Los chicos del sótano mágico” (1971); al año siguiente obtuvo el Deutscher Jugendbuchpreis (Mejor Libro Infantil publicado en Alemania) por “Me importa un comino el rey Pepino”. Se produjo una cierta polémica, que no ha remitido, con esta autora, porque su ideología claramente liberal y muy progresista chocaba (y choca) con la sociedad a la que dirige sus libros. Sus puntos de vista sobre las relaciones familiares, la escuela y la educación, las relaciones entre jóvenes -desde la amistad al erotismo-, la marginación y la intolerancia, la liberación de la mujer son temas que todavía hay educadores que consideran que no son adecuados para jóvenes lectores. Sin embargo, nadie discute sus cualidades literarias, ni su papel innovador en la tendencia realista de la literatura infantil, que en sus manos se convierte en realismo crítico, con influencias claras de Thomas Mann.
Esta es la historia de la vida de un gato que primero le llamaron Michi-Michi cuando era tan pequeño como una salchicha con rabo y disputaba la comida con sus cuatro hermanos. Fueron tiempos hermosos, vividos despreocupadamente. Más tarde vinieron otros nombres, otros amos y otras aventuras…como cuando llegó a ponerse tan gordo y relleno que más que un gato parecía un cojín.
Ahora este gato se ostenta como un ser libre y nos va narrando lo aprendido con sus otros amos, en donde fue maltratado, incomprendido, bastante apapachado, hasta que llegó al grado de la sobreprotección, cuando iba a ser castrado por su último amo decidió escapar para vivir otras aventuras, aunque ahora sin un techo o una vida segura: “Probablemente no llegaré a ser tan viejo como un gato casero con nombre. Pero llegar a viejo no tiene que ser necesariamente la mayor felicidad. Es posible que tampoco sea la mayor felicidad ser un gato libre. Tal vez lo sienta cuando sea viejo. Pero ¡Qué vida sería esa en la que, al final, no sientes nada!”
“Una cosa sé por lo menos: Antes de convertirme otra vez en Michi-Michi, en un Samuel, en un Micifuz o en un Don Bola, prefiero seguir siendo un gato hambriento, acatarrado, sucio, lleno de piojos y anónimamente libre”.
En un recorrido de 59 cuartillas, este texto se divide en 6 capítulos titulados: “Yo”, “La época de Michi-Michi”, “La época en que me llamaban Samuel”, “El año Micifuz”, “La vida de Don Bola” y “Mi vida anónima. Además de que este libro está acompañado de varias ilustraciones en blanco y negro, realizadas como ya dijimos por Ángel Campos.
Una lectura entretenida en la que se nos habla de la convivencia cotidiana entre un gato y sus dueños, narrada desde la visión del gato que nos muestra la forma de vivir de sus amos. Además también es una obra que se pregunta sobre la libertad, la comodidad y la reciprocidad de una persona para con su mascota.
Una obra que se lee por ser entretenida, además de que reconocemos esas situaciones si nosotros tenemos un gato, aunque sería ideal que los niños aún no teniéndolos conozcan este texto.
Christine Nöstlinger (13 de octubre de 1936, Viena, Austria) es una de las más reconocidas escritoras de literatura juvenil en lengua alemana. Ha recibido en dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Infantil en Alemania y otras dos veces en Austria, además del prestigioso Premio Hans Christian Andersen que vendría siendo algo así como el Nobel de la literatura infantil.
Su primera publicación fue “Los chicos del sótano mágico” (1971); al año siguiente obtuvo el Deutscher Jugendbuchpreis (Mejor Libro Infantil publicado en Alemania) por “Me importa un comino el rey Pepino”. Se produjo una cierta polémica, que no ha remitido, con esta autora, porque su ideología claramente liberal y muy progresista chocaba (y choca) con la sociedad a la que dirige sus libros. Sus puntos de vista sobre las relaciones familiares, la escuela y la educación, las relaciones entre jóvenes -desde la amistad al erotismo-, la marginación y la intolerancia, la liberación de la mujer son temas que todavía hay educadores que consideran que no son adecuados para jóvenes lectores. Sin embargo, nadie discute sus cualidades literarias, ni su papel innovador en la tendencia realista de la literatura infantil, que en sus manos se convierte en realismo crítico, con influencias claras de Thomas Mann.
¡Afuera!: Sobre las artes escénicas
La Secretaría de Educación de Yucatán, a través de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y el Programa Biblioteca Básica de Yucatán facilitó la presentación, el pasado domingo 26 a las 12:00 p.m., del unipersonal “¡AFUERA! Gauchada teatral en colaboración con Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes”.
Interpretado por el actor argentino Gustavo Bendersky y bajo la dirección de Ignacio Koornstra, este espectáculo didáctico de reflexión sobre la identidad tuvo lugar en la sala uno de la Secretaría de Educación.
El espectáculo tiene como eje temático el tema de la identidad desde el contexto argentino de la figura del gaucho, Bendresky no pretende hacer un juicio único sobre el tema, sino exponer al espectador la naturaleza del mismo. Desde el principio, el actor nos plantea la dinámica que regirá la representación, ya que de manera casi casual pregunta al auditorio sobre lo que significa estar afuera y adentro de… como analogía de estar dentro y fuera de nosotros mismos y fuera y adentro de un territorio que puede a su vez delimitar la identidad.
Fabio Cáceres es un muchacho huérfano que vive con sus tías y que decide seguir a Don Segundo Sombra para hacerse hombre viviendo como un gaucho cabal, la historia es la evolución tanto física como espiritual de Fabio quien vive al lado de la taciturna figura de Don Segundo Sombra diversas situaciones que lo van formando como el hombre que al final de la historia termina por ser.
La obra presentada el pasado domingo se erige en un gran nivel de síntesis de la novela ya señalada para hablarnos de la identidad. Al final Fabio recibe una inesperada herencia, una fortuna considerable que lo sitúa en otra identidad que está fuera de lo que ha vivido.
Bendersky en ese mismo tenor, también entra y sale de sus personajes, con rupturas llevadas al plano del distanciamiento, Bendersky interpela al público sobre lo que pasa en escena.
El trabajo actoral nos muestra una depurada preparación física del histrión argentino, un trabajo dinámico que fue apoyado con algunos elementos que hizo recrear la vida del campo. Sin embargo, hay que señalar que la convención juega un papel fundamental en este trabajo que se aleja de cualquier canon realista, un tronco y un sombrero nos hacen ver la figura de Don Segundo Sombra y lo simbólico del manejo de los elementos nos dibujó perfectamente las situaciones y los personajes.
El trabajo de musicalización es fundamental ya que apoya al actor para hacernos el recorrido de casi toda una vida en una secuencia de muy breves minutos y así no estancarse en contarnos todos los pasajes de la novela.
La síntesis argumental señala “Aquí en el teatro, un tipo de la ciudad cuenta una historia del campo. Pero lo que se ve en primer plano no es el campo. Aquí bajo techo, la gente sueña con la intemperie ¿o no?”
“Afuera” relata algunos fragmentos de “Don Segundo Sombra”, la novela de Ricardo Güiraldes; pero la historia de Don Segundo Sombra no es su historia. Es la historia de un joven echado al olvido, arreglándoselas desarropado y afiebradamente para emprender un viaje.
“Un recorrido iniciático, un encuentro. Un salir afuera para volver a entrar: aprender de la intemperie, si es que algo se puede aprender”.
El actor, director y dramaturgo argentino Gustavo Bendersky impartió también en esta ciudad los días 25 y 27 de septiembre el Taller de educación por el arte, en la Secretaría de Educación.
Es interesante ver como con propuestas teatrales de buen nivel se puede acercar a los jóvenes a la literatura, pero no a cualquier tipo de literatura, sino a los libros que constituyen una identidad nacional dentro de ciertos entornos. Hay que señalar que “Don Segundo Sombra” constituye una de las más prominentes muestras de la novela nacional argentina del siglo XX.
Interpretado por el actor argentino Gustavo Bendersky y bajo la dirección de Ignacio Koornstra, este espectáculo didáctico de reflexión sobre la identidad tuvo lugar en la sala uno de la Secretaría de Educación.
El espectáculo tiene como eje temático el tema de la identidad desde el contexto argentino de la figura del gaucho, Bendresky no pretende hacer un juicio único sobre el tema, sino exponer al espectador la naturaleza del mismo. Desde el principio, el actor nos plantea la dinámica que regirá la representación, ya que de manera casi casual pregunta al auditorio sobre lo que significa estar afuera y adentro de… como analogía de estar dentro y fuera de nosotros mismos y fuera y adentro de un territorio que puede a su vez delimitar la identidad.
Fabio Cáceres es un muchacho huérfano que vive con sus tías y que decide seguir a Don Segundo Sombra para hacerse hombre viviendo como un gaucho cabal, la historia es la evolución tanto física como espiritual de Fabio quien vive al lado de la taciturna figura de Don Segundo Sombra diversas situaciones que lo van formando como el hombre que al final de la historia termina por ser.
La obra presentada el pasado domingo se erige en un gran nivel de síntesis de la novela ya señalada para hablarnos de la identidad. Al final Fabio recibe una inesperada herencia, una fortuna considerable que lo sitúa en otra identidad que está fuera de lo que ha vivido.
Bendersky en ese mismo tenor, también entra y sale de sus personajes, con rupturas llevadas al plano del distanciamiento, Bendersky interpela al público sobre lo que pasa en escena.
El trabajo actoral nos muestra una depurada preparación física del histrión argentino, un trabajo dinámico que fue apoyado con algunos elementos que hizo recrear la vida del campo. Sin embargo, hay que señalar que la convención juega un papel fundamental en este trabajo que se aleja de cualquier canon realista, un tronco y un sombrero nos hacen ver la figura de Don Segundo Sombra y lo simbólico del manejo de los elementos nos dibujó perfectamente las situaciones y los personajes.
El trabajo de musicalización es fundamental ya que apoya al actor para hacernos el recorrido de casi toda una vida en una secuencia de muy breves minutos y así no estancarse en contarnos todos los pasajes de la novela.
La síntesis argumental señala “Aquí en el teatro, un tipo de la ciudad cuenta una historia del campo. Pero lo que se ve en primer plano no es el campo. Aquí bajo techo, la gente sueña con la intemperie ¿o no?”
“Afuera” relata algunos fragmentos de “Don Segundo Sombra”, la novela de Ricardo Güiraldes; pero la historia de Don Segundo Sombra no es su historia. Es la historia de un joven echado al olvido, arreglándoselas desarropado y afiebradamente para emprender un viaje.
“Un recorrido iniciático, un encuentro. Un salir afuera para volver a entrar: aprender de la intemperie, si es que algo se puede aprender”.
El actor, director y dramaturgo argentino Gustavo Bendersky impartió también en esta ciudad los días 25 y 27 de septiembre el Taller de educación por el arte, en la Secretaría de Educación.
Es interesante ver como con propuestas teatrales de buen nivel se puede acercar a los jóvenes a la literatura, pero no a cualquier tipo de literatura, sino a los libros que constituyen una identidad nacional dentro de ciertos entornos. Hay que señalar que “Don Segundo Sombra” constituye una de las más prominentes muestras de la novela nacional argentina del siglo XX.
El juez pequeño: Sobre la dramaturgia necesaria
Escribir, dirigir o acercar al joven público al teatro es una tarea difícil, ya que hay que hacerlo con obras que los seduzcan, los inciten a imaginar, pero sobre todo obras en que no los traten como tontos sino como personas que imaginan y debaten ideas.
Hoy quisiera hablar de la obra “El juez pequeño” de Alberto Lomnitz, la cual viene incluida en la antología “Teatro en el aula”, editada por la SEP en la colección “Astrolabio” de los Libros del Rincón. En ese mismo libro también se incluyen obras de Bertha Hiriart, Perla Szuchmacher, Rodolfo Castro, Mariana Lecuona, Mauricio Galaz, Alfonso Borbolla y Emilio Savinni.
“El juez pequeño” es una obra que está pensada para grupos escolares, al menos son 40 personajes que aparecen en escena, mismos que pueden disminuir o aumentar según las condiciones del grupo con el que se trabaja, ya que como hemos señalado es un juguete escénico ideal para trabajar en el aula y de ahí mostrarlo al público.
La acción se sitúa en el tribunal mayor para casos menores, donde encontramos a un anunciador, un fiscal, un defensor:
“Anunciador: Y ahora les pido a todos se pongan de pie para la entrada de su pequeñez, ¡el juez!”.
En el juicio nos encontramos con el caso de dos hermanos peleoneros, un pleito de apariencia simple, pero conforme se va narrando, vemos que ese pleito entre hermanos ha causado incluso la fractura familiar, por lo mismo no puede ser juzgado en ese tribunal como ya dijimos, sólo se encarga de casos menores, lo mismo pasa cuando se presenta el caso de un niño torturador de animales.
Aparentemente no hay ningún caso sencillo que juzgar, pero es entonces que se ventila el caso de Oscar e Iris. Oscar es acusado de haberle quitado su paleta a Iris ,además de arrojarla al suelo. El fiscal de inmediato quiere sentenciar a Oscar, pero el abogado defensor ejemplifica a través de un cuento que si se conoce sólo una parte de la cosa es imposible acceder a la verdad.
De ahí que se decida para llegar hasta las últimas consecuencias en el caso de la paleta, es entonces que tenemos un desfile de testigos sobre el caso, desde la propia paleta, hasta el fabricante, el vendedor, la hermana de Iris (dueña de la paleta y a quien Iris se la arrebató en primera instancia), una hormiga que presenció el aparente ilícito, hasta un reloj, un antepasado revolucionario de Oscar e incluso una astróloga que lleva como testigo a los planetas para demostrar que la posición de los astros fue el culpable de los impulsos de Oscar.
Entre tanto testigos se llega a la conclusión de que sólo los involucrados en el problema pueden resolverlo, y que la realidad en sí misma es demasiado subjetiva y depende mucho del punto de vista desde donde se mira.
“DEFENSOR: Sí, su pequeñez. Hemos aprendido que nada es sencillo. Que toda historia se puede ver desde muchos puntos de vista y que todo puede ser significativo a la hora de juzgar.
FISCAL: Pues…yo estoy de acuerdo con eso. Pero también hemos aprendido que saber todo es imposible, porque el todo no tiene fin. No acabaríamos nunca.
DEFENSOR: Pues…yo también estoy de acuerdo con eso”.
Alberto Lomnitz es director de teatro y dramaturgo, se dedica al teatro para jóvenes y es reconocido a nivel nacional por ese mismo trabajo. Fundó “Seña y verbo” que es una asociación que se dedica al teatro para sordos y le encanta hablar con sus colegas en lenguaje de señas.
Este libro es una recomendación para los ya no tan pequeños lectores, una dramaturgia necesaria, entretenida, pero sobre todo para disfrutar en un salón de clases.
Hoy quisiera hablar de la obra “El juez pequeño” de Alberto Lomnitz, la cual viene incluida en la antología “Teatro en el aula”, editada por la SEP en la colección “Astrolabio” de los Libros del Rincón. En ese mismo libro también se incluyen obras de Bertha Hiriart, Perla Szuchmacher, Rodolfo Castro, Mariana Lecuona, Mauricio Galaz, Alfonso Borbolla y Emilio Savinni.
“El juez pequeño” es una obra que está pensada para grupos escolares, al menos son 40 personajes que aparecen en escena, mismos que pueden disminuir o aumentar según las condiciones del grupo con el que se trabaja, ya que como hemos señalado es un juguete escénico ideal para trabajar en el aula y de ahí mostrarlo al público.
La acción se sitúa en el tribunal mayor para casos menores, donde encontramos a un anunciador, un fiscal, un defensor:
“Anunciador: Y ahora les pido a todos se pongan de pie para la entrada de su pequeñez, ¡el juez!”.
En el juicio nos encontramos con el caso de dos hermanos peleoneros, un pleito de apariencia simple, pero conforme se va narrando, vemos que ese pleito entre hermanos ha causado incluso la fractura familiar, por lo mismo no puede ser juzgado en ese tribunal como ya dijimos, sólo se encarga de casos menores, lo mismo pasa cuando se presenta el caso de un niño torturador de animales.
Aparentemente no hay ningún caso sencillo que juzgar, pero es entonces que se ventila el caso de Oscar e Iris. Oscar es acusado de haberle quitado su paleta a Iris ,además de arrojarla al suelo. El fiscal de inmediato quiere sentenciar a Oscar, pero el abogado defensor ejemplifica a través de un cuento que si se conoce sólo una parte de la cosa es imposible acceder a la verdad.
De ahí que se decida para llegar hasta las últimas consecuencias en el caso de la paleta, es entonces que tenemos un desfile de testigos sobre el caso, desde la propia paleta, hasta el fabricante, el vendedor, la hermana de Iris (dueña de la paleta y a quien Iris se la arrebató en primera instancia), una hormiga que presenció el aparente ilícito, hasta un reloj, un antepasado revolucionario de Oscar e incluso una astróloga que lleva como testigo a los planetas para demostrar que la posición de los astros fue el culpable de los impulsos de Oscar.
Entre tanto testigos se llega a la conclusión de que sólo los involucrados en el problema pueden resolverlo, y que la realidad en sí misma es demasiado subjetiva y depende mucho del punto de vista desde donde se mira.
“DEFENSOR: Sí, su pequeñez. Hemos aprendido que nada es sencillo. Que toda historia se puede ver desde muchos puntos de vista y que todo puede ser significativo a la hora de juzgar.
FISCAL: Pues…yo estoy de acuerdo con eso. Pero también hemos aprendido que saber todo es imposible, porque el todo no tiene fin. No acabaríamos nunca.
DEFENSOR: Pues…yo también estoy de acuerdo con eso”.
Alberto Lomnitz es director de teatro y dramaturgo, se dedica al teatro para jóvenes y es reconocido a nivel nacional por ese mismo trabajo. Fundó “Seña y verbo” que es una asociación que se dedica al teatro para sordos y le encanta hablar con sus colegas en lenguaje de señas.
Este libro es una recomendación para los ya no tan pequeños lectores, una dramaturgia necesaria, entretenida, pero sobre todo para disfrutar en un salón de clases.
Hablando de Harry Potter: Literatura para niños y jóvenes
Publicado por primera vez en español en el año 2000, pero que vio la luz en 1997 cuando se hizo en el Reino Unido, Harry Potter se convirtió rápidamente en uno de los fenómenos más importantes de la historia de la literatura para niños y jóvenes de la actualidad.
Escrita por la británica J.K. Rowling, esta historia consta de siete tomos; el último volumen se publicó en el 2009, y además del éxito editorial que obtuvo, se han realizado películas, audio, libros, videojuegos y hasta un parque de diversiones temático sobre esta saga.
Harry Potter ha sido criticado por muchos como un fenómeno mediático y algunos han dicho que carece de valor literario, pero la cantidad millonaria de lectores (niños, jóvenes y adultos) es un hecho sintomático que nos refiere a que la obra es algo más que simple charlatanería literaria.
La obra nos sitúa en el mundo de la magia, y al igual que en todas las ficciones de aventuras, tenemos a personajes que luchan por el bien y el mal, y un protagonista ha sido erigido como el “elegido” para salvar su mundo de las fuerzas oscuras. Además de las fáciles analogías que encontramos en sagas como “Dune”, “La guerra de las galaxias” e incluso “Superman”, la pluma de Rowling tiene el extra de atrapar tomo a tomo al lector hasta exigirse completar toda la historia.
También hay que señalar que la autora puso a su potencial lector a seguirle la pista con su obra, hubo niños de 11 años que la leyeron y la fueron siguiendo conforme la saga avanzaba. A lo largo de siete años el lector siguió a la autora y creció con ella. Esto no es fácil para ningún escritor. Hubo niños que crecieron al igual que el personaje (en edad) y otros que año con año esperaban impacientes la siguiente entrega.
Aunque hay que señalar que la vida literaria no empieza ni termina con Harry Potter, sino que hay millares de libros con cualidades diferentes pero cuyos mundos son igual de atractivos. Digo esto por la renuencia de algunos lectores que no sueltan el libro y se niegan a leer algo más que eso, lo que es una limitante y a la vez una actitud cerrada de la actividad lectora.
No me parece adecuado ahondar en este texto sobre toda la historia de la saga que para muchos es bastante conocida. Pero en resumen, Harry Potter es un niño huérfano cuyos padres fueron asesinados por el mago más malvado de la historia, y como único sobreviviente de esa matanza familiar sólo él es capaz de hacerle frente a Lord Voldemort y restablecer el orden del mundo mágico.
Criado en un hogar no mágico, Harry Potter descubre a los 11 años que es un mago y es aceptado en el Colegio Hogwarts de magia y hechicería que es dirigido por Albus Dumbledore, legendario brujo que no está de acuerdo con el desprecio que algunos magos tienen en contra de los “mugles” (personas no mágicas) y que ha desatado la lucha en la comunidad, ya que los magos quieren eliminarlos al tomarlos como personas insignificantes.
A su vez asistimos a un duelo por la limpieza de la sangre (ser mago de sangre pura o mestiza), una cuestión racista que se debate a lo largo de la obra para establecer un mundo mágico con igualdad de derechos.
La obra nos habla del autosacrificio para un bien común, de la capacidad de elección que la mayoría del mundo tiene para matar o no hacerlo a pesar de las adversidades, de la amistad y de las elecciones que guían nuestro andar por la vida.
Francisco Hinojosa, uno de los escritores mexicanos más representativos que escribe para los niños y jóvenes, le responde a un lector cuando éste le pegunta su opinión sobre Harry Potter: “A mí me gusta. Creo que ha convertido a la lectura a muchos millones de niños, jóvenes y adultos.
Eso es suficiente para agradecerle a la escritora. El éxito editorial se debe a que los niños lo adoptaron, no a una campaña maquiavélica que lo impulsó”.
Podríamos hablar extensamente de esta obra y su repercusión en el mundo literario, pero sólo quería expresar aquí algunas observaciones sobre este tema, partiendo de la generación de lectores que provocó su aparición.
Escrita por la británica J.K. Rowling, esta historia consta de siete tomos; el último volumen se publicó en el 2009, y además del éxito editorial que obtuvo, se han realizado películas, audio, libros, videojuegos y hasta un parque de diversiones temático sobre esta saga.
Harry Potter ha sido criticado por muchos como un fenómeno mediático y algunos han dicho que carece de valor literario, pero la cantidad millonaria de lectores (niños, jóvenes y adultos) es un hecho sintomático que nos refiere a que la obra es algo más que simple charlatanería literaria.
La obra nos sitúa en el mundo de la magia, y al igual que en todas las ficciones de aventuras, tenemos a personajes que luchan por el bien y el mal, y un protagonista ha sido erigido como el “elegido” para salvar su mundo de las fuerzas oscuras. Además de las fáciles analogías que encontramos en sagas como “Dune”, “La guerra de las galaxias” e incluso “Superman”, la pluma de Rowling tiene el extra de atrapar tomo a tomo al lector hasta exigirse completar toda la historia.
También hay que señalar que la autora puso a su potencial lector a seguirle la pista con su obra, hubo niños de 11 años que la leyeron y la fueron siguiendo conforme la saga avanzaba. A lo largo de siete años el lector siguió a la autora y creció con ella. Esto no es fácil para ningún escritor. Hubo niños que crecieron al igual que el personaje (en edad) y otros que año con año esperaban impacientes la siguiente entrega.
Aunque hay que señalar que la vida literaria no empieza ni termina con Harry Potter, sino que hay millares de libros con cualidades diferentes pero cuyos mundos son igual de atractivos. Digo esto por la renuencia de algunos lectores que no sueltan el libro y se niegan a leer algo más que eso, lo que es una limitante y a la vez una actitud cerrada de la actividad lectora.
No me parece adecuado ahondar en este texto sobre toda la historia de la saga que para muchos es bastante conocida. Pero en resumen, Harry Potter es un niño huérfano cuyos padres fueron asesinados por el mago más malvado de la historia, y como único sobreviviente de esa matanza familiar sólo él es capaz de hacerle frente a Lord Voldemort y restablecer el orden del mundo mágico.
Criado en un hogar no mágico, Harry Potter descubre a los 11 años que es un mago y es aceptado en el Colegio Hogwarts de magia y hechicería que es dirigido por Albus Dumbledore, legendario brujo que no está de acuerdo con el desprecio que algunos magos tienen en contra de los “mugles” (personas no mágicas) y que ha desatado la lucha en la comunidad, ya que los magos quieren eliminarlos al tomarlos como personas insignificantes.
A su vez asistimos a un duelo por la limpieza de la sangre (ser mago de sangre pura o mestiza), una cuestión racista que se debate a lo largo de la obra para establecer un mundo mágico con igualdad de derechos.
La obra nos habla del autosacrificio para un bien común, de la capacidad de elección que la mayoría del mundo tiene para matar o no hacerlo a pesar de las adversidades, de la amistad y de las elecciones que guían nuestro andar por la vida.
Francisco Hinojosa, uno de los escritores mexicanos más representativos que escribe para los niños y jóvenes, le responde a un lector cuando éste le pegunta su opinión sobre Harry Potter: “A mí me gusta. Creo que ha convertido a la lectura a muchos millones de niños, jóvenes y adultos.
Eso es suficiente para agradecerle a la escritora. El éxito editorial se debe a que los niños lo adoptaron, no a una campaña maquiavélica que lo impulsó”.
Podríamos hablar extensamente de esta obra y su repercusión en el mundo literario, pero sólo quería expresar aquí algunas observaciones sobre este tema, partiendo de la generación de lectores que provocó su aparición.
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