domingo, 31 de octubre de 2010

Un gato no es un cojín: Literatura para niños y jóvenes

Un gato no es un cojín es un libro para niños a partir de 8 años, editado por Alfaguara en 1985 pero cuya última reimpresión data del año 2006, fue escrito por Christine Nöstlinger e ilustrado por Ángel Campos.
Esta es la historia de la vida de un gato que primero le llamaron Michi-Michi cuando era tan pequeño como una salchicha con rabo y disputaba la comida con sus cuatro hermanos. Fueron tiempos hermosos, vividos despreocupadamente. Más tarde vinieron otros nombres, otros amos y otras aventuras…como cuando llegó a ponerse tan gordo y relleno que más que un gato parecía un cojín.
Ahora este gato se ostenta como un ser libre y nos va narrando lo aprendido con sus otros amos, en donde fue maltratado, incomprendido, bastante apapachado, hasta que llegó al grado de la sobreprotección, cuando iba a ser castrado por su último amo decidió escapar para vivir otras aventuras, aunque ahora sin un techo o una vida segura: “Probablemente no llegaré a ser tan viejo como un gato casero con nombre. Pero llegar a viejo no tiene que ser necesariamente la mayor felicidad. Es posible que tampoco sea la mayor felicidad ser un gato libre. Tal vez lo sienta cuando sea viejo. Pero ¡Qué vida sería esa en la que, al final, no sientes nada!”
“Una cosa sé por lo menos: Antes de convertirme otra vez en Michi-Michi, en un Samuel, en un Micifuz o en un Don Bola, prefiero seguir siendo un gato hambriento, acatarrado, sucio, lleno de piojos y anónimamente libre”.
En un recorrido de 59 cuartillas, este texto se divide en 6 capítulos titulados: “Yo”, “La época de Michi-Michi”, “La época en que me llamaban Samuel”, “El año Micifuz”, “La vida de Don Bola” y “Mi vida anónima. Además de que este libro está acompañado de varias ilustraciones en blanco y negro, realizadas como ya dijimos por Ángel Campos.
Una lectura entretenida en la que se nos habla de la convivencia cotidiana entre un gato y sus dueños, narrada desde la visión del gato que nos muestra la forma de vivir de sus amos. Además también es una obra que se pregunta sobre la libertad, la comodidad y la reciprocidad de una persona para con su mascota.
Una obra que se lee por ser entretenida, además de que reconocemos esas situaciones si nosotros tenemos un gato, aunque sería ideal que los niños aún no teniéndolos conozcan este texto.
Christine Nöstlinger (13 de octubre de 1936, Viena, Austria) es una de las más reconocidas escritoras de literatura juvenil en lengua alemana. Ha recibido en dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Infantil en Alemania y otras dos veces en Austria, además del prestigioso Premio Hans Christian Andersen que vendría siendo algo así como el Nobel de la literatura infantil.
Su primera publicación fue “Los chicos del sótano mágico” (1971); al año siguiente obtuvo el Deutscher Jugendbuchpreis (Mejor Libro Infantil publicado en Alemania) por “Me importa un comino el rey Pepino”. Se produjo una cierta polémica, que no ha remitido, con esta autora, porque su ideología claramente liberal y muy progresista chocaba (y choca) con la sociedad a la que dirige sus libros. Sus puntos de vista sobre las relaciones familiares, la escuela y la educación, las relaciones entre jóvenes -desde la amistad al erotismo-, la marginación y la intolerancia, la liberación de la mujer son temas que todavía hay educadores que consideran que no son adecuados para jóvenes lectores. Sin embargo, nadie discute sus cualidades literarias, ni su papel innovador en la tendencia realista de la literatura infantil, que en sus manos se convierte en realismo crítico, con influencias claras de Thomas Mann.

¡Afuera!: Sobre las artes escénicas

La Secretaría de Educación de Yucatán, a través de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y el Programa Biblioteca Básica de Yucatán facilitó la presentación, el pasado domingo 26 a las 12:00 p.m., del unipersonal “¡AFUERA! Gauchada teatral en colaboración con Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes”.
Interpretado por el actor argentino Gustavo Bendersky y bajo la dirección de Ignacio Koornstra, este espectáculo didáctico de reflexión sobre la identidad tuvo lugar en la sala uno de la Secretaría de Educación.
El espectáculo tiene como eje temático el tema de la identidad desde el contexto argentino de la figura del gaucho, Bendresky no pretende hacer un juicio único sobre el tema, sino exponer al espectador la naturaleza del mismo. Desde el principio, el actor nos plantea la dinámica que regirá la representación, ya que de manera casi casual pregunta al auditorio sobre lo que significa estar afuera y adentro de… como analogía de estar dentro y fuera de nosotros mismos y fuera y adentro de un territorio que puede a su vez delimitar la identidad.
Fabio Cáceres es un muchacho huérfano que vive con sus tías y que decide seguir a Don Segundo Sombra para hacerse hombre viviendo como un gaucho cabal, la historia es la evolución tanto física como espiritual de Fabio quien vive al lado de la taciturna figura de Don Segundo Sombra diversas situaciones que lo van formando como el hombre que al final de la historia termina por ser.
La obra presentada el pasado domingo se erige en un gran nivel de síntesis de la novela ya señalada para hablarnos de la identidad. Al final Fabio recibe una inesperada herencia, una fortuna considerable que lo sitúa en otra identidad que está fuera de lo que ha vivido.
Bendersky en ese mismo tenor, también entra y sale de sus personajes, con rupturas llevadas al plano del distanciamiento, Bendersky interpela al público sobre lo que pasa en escena.
El trabajo actoral nos muestra una depurada preparación física del histrión argentino, un trabajo dinámico que fue apoyado con algunos elementos que hizo recrear la vida del campo. Sin embargo, hay que señalar que la convención juega un papel fundamental en este trabajo que se aleja de cualquier canon realista, un tronco y un sombrero nos hacen ver la figura de Don Segundo Sombra y lo simbólico del manejo de los elementos nos dibujó perfectamente las situaciones y los personajes.
El trabajo de musicalización es fundamental ya que apoya al actor para hacernos el recorrido de casi toda una vida en una secuencia de muy breves minutos y así no estancarse en contarnos todos los pasajes de la novela.
La síntesis argumental señala “Aquí en el teatro, un tipo de la ciudad cuenta una historia del campo. Pero lo que se ve en primer plano no es el campo. Aquí bajo techo, la gente sueña con la intemperie ¿o no?”
“Afuera” relata algunos fragmentos de “Don Segundo Sombra”, la novela de Ricardo Güiraldes; pero la historia de Don Segundo Sombra no es su historia. Es la historia de un joven echado al olvido, arreglándoselas desarropado y afiebradamente para emprender un viaje.
“Un recorrido iniciático, un encuentro. Un salir afuera para volver a entrar: aprender de la intemperie, si es que algo se puede aprender”.
El actor, director y dramaturgo argentino Gustavo Bendersky impartió también en esta ciudad los días 25 y 27 de septiembre el Taller de educación por el arte, en la Secretaría de Educación.
Es interesante ver como con propuestas teatrales de buen nivel se puede acercar a los jóvenes a la literatura, pero no a cualquier tipo de literatura, sino a los libros que constituyen una identidad nacional dentro de ciertos entornos. Hay que señalar que “Don Segundo Sombra” constituye una de las más prominentes muestras de la novela nacional argentina del siglo XX.

El juez pequeño: Sobre la dramaturgia necesaria

Escribir, dirigir o acercar al joven público al teatro es una tarea difícil, ya que hay que hacerlo con obras que los seduzcan, los inciten a imaginar, pero sobre todo obras en que no los traten como tontos sino como personas que imaginan y debaten ideas.
Hoy quisiera hablar de la obra “El juez pequeño” de Alberto Lomnitz, la cual viene incluida en la antología “Teatro en el aula”, editada por la SEP en la colección “Astrolabio” de los Libros del Rincón. En ese mismo libro también se incluyen obras de Bertha Hiriart, Perla Szuchmacher, Rodolfo Castro, Mariana Lecuona, Mauricio Galaz, Alfonso Borbolla y Emilio Savinni.
“El juez pequeño” es una obra que está pensada para grupos escolares, al menos son 40 personajes que aparecen en escena, mismos que pueden disminuir o aumentar según las condiciones del grupo con el que se trabaja, ya que como hemos señalado es un juguete escénico ideal para trabajar en el aula y de ahí mostrarlo al público.
La acción se sitúa en el tribunal mayor para casos menores, donde encontramos a un anunciador, un fiscal, un defensor:
“Anunciador: Y ahora les pido a todos se pongan de pie para la entrada de su pequeñez, ¡el juez!”.
En el juicio nos encontramos con el caso de dos hermanos peleoneros, un pleito de apariencia simple, pero conforme se va narrando, vemos que ese pleito entre hermanos ha causado incluso la fractura familiar, por lo mismo no puede ser juzgado en ese tribunal como ya dijimos, sólo se encarga de casos menores, lo mismo pasa cuando se presenta el caso de un niño torturador de animales.
Aparentemente no hay ningún caso sencillo que juzgar, pero es entonces que se ventila el caso de Oscar e Iris. Oscar es acusado de haberle quitado su paleta a Iris ,además de arrojarla al suelo. El fiscal de inmediato quiere sentenciar a Oscar, pero el abogado defensor ejemplifica a través de un cuento que si se conoce sólo una parte de la cosa es imposible acceder a la verdad.
De ahí que se decida para llegar hasta las últimas consecuencias en el caso de la paleta, es entonces que tenemos un desfile de testigos sobre el caso, desde la propia paleta, hasta el fabricante, el vendedor, la hermana de Iris (dueña de la paleta y a quien Iris se la arrebató en primera instancia), una hormiga que presenció el aparente ilícito, hasta un reloj, un antepasado revolucionario de Oscar e incluso una astróloga que lleva como testigo a los planetas para demostrar que la posición de los astros fue el culpable de los impulsos de Oscar.
Entre tanto testigos se llega a la conclusión de que sólo los involucrados en el problema pueden resolverlo, y que la realidad en sí misma es demasiado subjetiva y depende mucho del punto de vista desde donde se mira.
“DEFENSOR: Sí, su pequeñez. Hemos aprendido que nada es sencillo. Que toda historia se puede ver desde muchos puntos de vista y que todo puede ser significativo a la hora de juzgar.
FISCAL: Pues…yo estoy de acuerdo con eso. Pero también hemos aprendido que saber todo es imposible, porque el todo no tiene fin. No acabaríamos nunca.
DEFENSOR: Pues…yo también estoy de acuerdo con eso”.
Alberto Lomnitz es director de teatro y dramaturgo, se dedica al teatro para jóvenes y es reconocido a nivel nacional por ese mismo trabajo. Fundó “Seña y verbo” que es una asociación que se dedica al teatro para sordos y le encanta hablar con sus colegas en lenguaje de señas.
Este libro es una recomendación para los ya no tan pequeños lectores, una dramaturgia necesaria, entretenida, pero sobre todo para disfrutar en un salón de clases.

Hablando de Harry Potter: Literatura para niños y jóvenes

Publicado por primera vez en español en el año 2000, pero que vio la luz en 1997 cuando se hizo en el Reino Unido, Harry Potter se convirtió rápidamente en uno de los fenómenos más importantes de la historia de la literatura para niños y jóvenes de la actualidad.
Escrita por la británica J.K. Rowling, esta historia consta de siete tomos; el último volumen se publicó en el 2009, y además del éxito editorial que obtuvo, se han realizado películas, audio, libros, videojuegos y hasta un parque de diversiones temático sobre esta saga.
Harry Potter ha sido criticado por muchos como un fenómeno mediático y algunos han dicho que carece de valor literario, pero la cantidad millonaria de lectores (niños, jóvenes y adultos) es un hecho sintomático que nos refiere a que la obra es algo más que simple charlatanería literaria.
La obra nos sitúa en el mundo de la magia, y al igual que en todas las ficciones de aventuras, tenemos a personajes que luchan por el bien y el mal, y un protagonista ha sido erigido como el “elegido” para salvar su mundo de las fuerzas oscuras. Además de las fáciles analogías que encontramos en sagas como “Dune”, “La guerra de las galaxias” e incluso “Superman”, la pluma de Rowling tiene el extra de atrapar tomo a tomo al lector hasta exigirse completar toda la historia.
También hay que señalar que la autora puso a su potencial lector a seguirle la pista con su obra, hubo niños de 11 años que la leyeron y la fueron siguiendo conforme la saga avanzaba. A lo largo de siete años el lector siguió a la autora y creció con ella. Esto no es fácil para ningún escritor. Hubo niños que crecieron al igual que el personaje (en edad) y otros que año con año esperaban impacientes la siguiente entrega.
Aunque hay que señalar que la vida literaria no empieza ni termina con Harry Potter, sino que hay millares de libros con cualidades diferentes pero cuyos mundos son igual de atractivos. Digo esto por la renuencia de algunos lectores que no sueltan el libro y se niegan a leer algo más que eso, lo que es una limitante y a la vez una actitud cerrada de la actividad lectora.
No me parece adecuado ahondar en este texto sobre toda la historia de la saga que para muchos es bastante conocida. Pero en resumen, Harry Potter es un niño huérfano cuyos padres fueron asesinados por el mago más malvado de la historia, y como único sobreviviente de esa matanza familiar sólo él es capaz de hacerle frente a Lord Voldemort y restablecer el orden del mundo mágico.
Criado en un hogar no mágico, Harry Potter descubre a los 11 años que es un mago y es aceptado en el Colegio Hogwarts de magia y hechicería que es dirigido por Albus Dumbledore, legendario brujo que no está de acuerdo con el desprecio que algunos magos tienen en contra de los “mugles” (personas no mágicas) y que ha desatado la lucha en la comunidad, ya que los magos quieren eliminarlos al tomarlos como personas insignificantes.
A su vez asistimos a un duelo por la limpieza de la sangre (ser mago de sangre pura o mestiza), una cuestión racista que se debate a lo largo de la obra para establecer un mundo mágico con igualdad de derechos.
La obra nos habla del autosacrificio para un bien común, de la capacidad de elección que la mayoría del mundo tiene para matar o no hacerlo a pesar de las adversidades, de la amistad y de las elecciones que guían nuestro andar por la vida.
Francisco Hinojosa, uno de los escritores mexicanos más representativos que escribe para los niños y jóvenes, le responde a un lector cuando éste le pegunta su opinión sobre Harry Potter: “A mí me gusta. Creo que ha convertido a la lectura a muchos millones de niños, jóvenes y adultos.
Eso es suficiente para agradecerle a la escritora. El éxito editorial se debe a que los niños lo adoptaron, no a una campaña maquiavélica que lo impulsó”.
Podríamos hablar extensamente de esta obra y su repercusión en el mundo literario, pero sólo quería expresar aquí algunas observaciones sobre este tema, partiendo de la generación de lectores que provocó su aparición.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Adios Robinson: Sobre la dramaturgia necesaria


Los grandes narradores no necesariamente pueden ser grandes dramaturgos, ejemplo de esto lo vemos en textos como “Diatriba de amor contra un hombre sentado” de García Márquez, “La hija de Rapaccini” de Octavio Paz, “Todos los gatos son pardos” de Carlos Fuentes o las pocas obras dramáticas que escribió Vargas Llosa. Casi todas ellas son literatura que intenta ser drama, pero es visible que a estos narradores les faltó conocer el lenguaje de la escena porque sus obras están impregnadas de total narrativa y es perceptible que no estaban pensando en su traducción actoral.
Julio Cortázar, otro de los grandes narradores del siglo XX, no se quedó atrás y también incursionó en la dramaturgia, aunque podríamos decir que su trabajo fue más interesante y tal vez con mayores posibilidades. Alfaguara publicó en 1995 el libro “Adiós, Robinson y otras piezas breves” que reúne el teatro de Cortázar con posterioridad a “Los reyes”, las primeras piezas, “Dos juegos de palabras”, escritas en 1948 y 1960, son de inspiración poética. De los años setenta es “Nada a Pehuajó”, que se inscribirá en el teatro del humor y del absurdo. “Adiós, Robinson”, texto radiofónico escrito también en los años setenta, se puede calificar de fábula anticolonialista.
“Estos breves textos quieren ser juegos, divertimentos, y lo son tanto por su lado transgresivo, su lenguaje a menudo irreverente, como por su seriedad secreta, ajena a cualquier forma de énfasis”.
En esta ocasión quisiera centrarme en “Adiós, Robinson”, que a pesar de que el autor la catalogó como un texto radiofónico, fue llevada a escena en nuestra ciudad por Víctor Belmont en el año de 1997.
En esta obra Cortázar de manera tragicómica retoma a Robinson Crusoe (hay que recordar que en su labor de traductor, Cortázar tradujo el texto de Daniel Defoe) cuando éste, regresa a la isla de Juan Fernández ya poblada y “civilizada”, llevando a un Viernes educado que ha dejado de ser aquel salvaje. Robinson está jubiloso y Viernes, quien adquirió a partir del viaje el tic de reír cada vez que dice la palabra amo, sabe que ese regreso cambiará radicalmente a Crusoe:
“Viernes: Lo que no entiendo, amo, es porque has querido volver a visitar tu isla. Cuando se lee tu libro con verdadero espíritu crítico, el balance de tu estancia en la isla es bastante nefasto. La prueba es que cuando te rescataron, casi te vuelves loco de alegría, y si al ver alejarse las costas de Juan Fernández no les hiciste un corte de mangas fue tan solo porque eres un caballero británico.
Robinson: Ah, Viernes, hay cosas que los indios como tú no pueden comprender a pesar de lo mucho que les ayudemos a diplomarse en las mejores universidades. La noción de progreso te está vedada, mi pobre Viernes, y hasta diría que el espectáculo que ofrece nuestra isla por el aire te decepciona o te inquieta; algo de eso leo en tus ojos.
Viernes: No, amo (esta vez sin la risita). Yo sabía muy bien lo que íbamos a encontrar. ¿Para qué tenemos la T.V, el cine o el National Geographic Magazine? No sé realmente porque estoy inquieto y hasta triste; tal vez en el fondo sea por ti, perdóname.
Robinson: (Riendo) ¿Por mí? ¡Pero si tienes frente a tus ojos al ser más feliz del universo!...”
Esta obra es un tratado sobre las posturas postcolonialistas, sobre la soledad y cómo a pesar de estar aparentemente rodeado de gente el hombre sigue estando solo:
“Robinson:…No era posible que mi destino fuese ése y sin embargo empiezo a creer que hay soledades peores que la de estar simplemente solo…”
“Adiós, Robinson” es una muestra más de la calidad de la obra cortazariana, un texto de reflexión profunda sobre el ser y el espacio que ocupa en las sociedades actuales, una dramaturgia necesaria que nos hará pensar en nuestra actualidad y el mundo.
Esta pequeña reseña y recomendación es simplemente para recordar que el pasado día 26 se cumplieron 96 años del nacimiento de Julio Cortázar, pilar de la literatura mexicana del siglo XX y una de las mentes más lúcidas y solidarias con los oprimidos por las dictaduras latinoamericanas.