lunes, 30 de marzo de 2009

Compendio teatral de perspectivas costumbristas, futuristas y reclamos a la sociedad globalizada

Presentan guiones del Premio Gerardo Mancebo del Castillo
Por Erick Alba


El Fondo Editorial Tierra Adentro presentó en Morelia los guiones teatrales ganadores del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo, en su edición 2005, en forma de compendio, que reúne perspectivas costumbristas, futuristas y de reclamo a una sociedad globalizada y en proceso de desarrollo y que guardan una visión particular del dramaturgo mexicano hacia su entorno internacional.

Después de la ceremonia pública que abanderó la puesta en circulación de Teatro de la gruta IV en Michoacán, la tarde del jueves en la Sala Efraín Vargas de la Casa de la Cultural, la publicación número 325 del fondo literario, que en esta ocasión obtuvo financiamiento del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y el Centro Cultural Helénico, pretende difundir la obra Los cuatro cantos de la bestia, de David Herce, que se hizo acreedora al primer premio en el 2005, junto a tres de los cuatro guiones que resultaron finalistas: Diversiones, de Alfredo Hinojosa; Hollywood, de Angel Hernández; y De batallas perdidas, de Luis Santillán.

Y aunque la publicación en sí se toma como un avance en la difusión de la dramaturgia mexicana joven, la presentación que hace de los textos Rodolfo Obregón, uno de los tres jurados del concurso, junto a Jaime Chabaud y Fernando Muñoz, es clara al sentenciar: “Ni todo lo que se escribe debe ser publicado, ni todo lo que se publica debe forzosamente ser llevado a escena”, en referencia a la declinación que hizo Ivi May, autor yucateco de una de las obras finalistas, sobre la publicación de la misma en el documento.

Obregón subraya otro punto importante: el predominio de los escritores radicados en los estados, en contraposición a los de la ciudad de México, sobre el panorama teatral en el país, al explicar que tres de los cinco finalistas radican fuera del que es considerado como el epicentro cultural mexicano: el ya mencionado Ivi May junto, a Alfredo Hinojosa en Tijuana y Angel Hernández en Tampico.

En lo que se refiere a las temáticas de la obra ganadora y las publicadas junto a ella, Los cuatro cantos de la bestia se muestra más como una experimentación escénica que un drama propiamente dicho, en que se privilegia la emisión de sensaciones más que de mensajes a partir de la devastación provocada por el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki y la interiorización en el público de la magnitud que puede alcanzar el poder humano cuando es destructivo.

Por su parte, el trabajo de Alfredo Hinojosa, Diversiones, explora un sistema social en que la imagen de video no es ya una herramienta de comunicación novedosa, sino parte de un sistema costumbrista que no imagina la vida sin ella hasta el punto en que la realidad no existe sin su necesaria regulación.

En lo que toca a Angel Hernández y su obra Hollywood, el escritor recurre a la parodia humorística con tintes analíticos al adentrarse en el teatro de títeres con diálogos para adultos, en contraste con De Batallas perdidas, de Luis Santillán, que se manifiesta en una sucesión de historias que apuntan sin miramientos hacia lo trágico, y en donde el jurado coincidió, como confiesa Rodolfo Obregón, que el trabajo es “menos inspirado pero con solidez estructural”.

El documento que reúne los guiones teatrales antes descritos está en poder de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) para su distribución en la entidad.

PUBLICADO EN LA JORNADA MICHOACÁN, 2 de junio de 2007.

domingo, 29 de marzo de 2009

Para la dramaturgia un premio diferente



Cierto es que un premio literario en muchos de los casos no es más que un voto de simpatía, la decisión de un jurado que se basa en sus propios gustos e intereses estéticos para determinar quién saldrá avante. Un premio literario no determina que un escritor tenga valía o no (digo, a Borges y a Cortazar no les dieron el Nobel, lo que no cuestiona su obra) sin embargo da proyección y oportunidades.

En México existen certámenes literarios cuya importancia no radican sólo en la cantidad monetaria que ofrecen, sino también en los beneficios editoriales que estos presentan. Como ejemplo está el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”, el Nacional de Cuento “Julio Torri” y el Nacional de Ensayo “José Vasconcelos”.

Por lo general estos premios son para escritores menores de 30 años, con un monto de 100 mil pesos para la obra ganadora y la publicación de la misma en la editorial Tierra Adentro.

Pero más allá de eso siempre está eso de que “este año “fulano” ganó el Nandino”, por lo que de alguna forma una parte de los creadores jóvenes de México leen el libro sólo para saber por qué le dieron a “fulano” el premio en la categoría, como siempre hay sus desacuerdos en cuanto a los seleccionados, sin embargo quedan registrados en el CONACULTA y la facilidad para seguir publicando en Tierra Adentro y en otros lugares se extiende, al menos ya se tiene una carta de presentación en este medio literario postmoderno.

En dramaturgia es hasta el 2002 que se abre la convocatoria para el I Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo, mismo que convocó el Centro Cultural Helénico y el Fondo Editorial Tierra Adentro.

En primera, el premio se crea para hacer un justo homenaje a la figura de Gerardo Mancebo del Castillo, quien muriera en el año 2000 a la edad de 30 años. Basta con leer “Las tremendas aventuras de la Capitana Gazpacho o de Cómo los elefantes aprendieron a jugar a las canicas” para darnos una idea de las rupturas y los nuevos rumbos de la dramaturgia mexicana, pero ese aire de frescura que tiene la Gazpacho es la propia voz de la juventud que rebosa ingenio, el sello particular de Mancebo del Castillo quien siempre permanecerá joven porque la muerte no nos permitió leerlo más allá.

La particularidad del “Mancebo” (como ahora se le conoce al premio), es que no hay un ganador único (al menos al principio), sino que el certamen se torna en un verdadero aprendizaje y competencia, claro, si se llega a cruzar el umbral.

Se envía una obra de teatro inédita al certamen, pueden participar dramaturgos menores de 35 años de toda la república mexicana. Después de una selección el jurado elige a un máximo 5 obras finalistas y un mínimo de tres.

Los finalistas se reúnen en el Centro Cultural Helénico (D.F) con los tres miembros del jurados, que son a la vez dramaturgos y conocedores de la escena. El objetivo es hacer un taller para discutir las particularidades del texto, cómo fue visto éste según cada miembro del jurado. Posteriormente se le da al finalista un plazo de 30 días para entregar una nueva versión de su obra y de ahí se elige al ganador.

El premio consta de 75 mil pesos en efectivo, la publicación de las obras finalistas en el libro Teatro de la Gruta (actualmente la colección ya llegó al tomo VIII) y las facilidades para que la obra ganadora se presente en temporada en el Centro Cultural Helénico, en el foro “La gruta”.

Y como señala Edgar Chías en el prólogo de Teatro de la Gruta VIII: Afortunadamente, para el teatro y, sobre todo, para el teatro nuevo, el más joven, el que asoma la cabeza por primera vez, se han ganado espacios de presencia, consolidación y lanzamiento. Uno de los más importantes por su alcance y firme trayectoria, es sin duda el Premio Nacional de Dramaturgia Gerardo Mancebo.

Particularmente puedo decir que le debo al certamen algo importantes que es formación, (estuve como finalista en la edición 2005) ya que fue a partir de él que se abrieron las puertas para el Diplomado Nacional de Estudios de la Dramaturgia y el contacto con personas con las que he podido discutir la obra dramática, además de haber estado en contacto con las escrituras de otros estados.

El Premio Nacional de Dramaturgia Joven “Gerardo Mancebo del Castillo 2009”, cierra su convocatoria este 28 de marzo, las bases puede ver en las páginas: http://www.helenico.gob.mx/eventosespeciales.html y http://www.conaculta.gob.mx/convocatorias/.

Si usted escribe teatro este premio es una buena opción a la que hay que apostar. Aunque en realidad no se trata de escribir para los premios, pero a veces es bueno proyectarse a partir de ellos, aunque tampoco hay que cuestionarse tanto si estos no llegan, lo importante es que la obra vaya día a día madurando, eso sí que es garantía de que después algo pasará.

PUBLICADO EN POR ESTO! 26 de febrero 2009.

Salas de Lectura o nunca nada será suficiente


Existen 16,100 libros en el Estado que han sido donados para la difusión y promoción de la lectura. Cualquiera podría alegar que esa cantidad es insuficiente ante las miles de personas que habitan en Yucatán, pero como todo en la vida, cualquier cantidad (por mínima que sea), con la administración, dedicación y sapiencia necesarias podría generar intereses e incluso obrar milagros.

Lo anterior es por la efusiva respuesta que tuvo la presentación del excelente Programa Biblioteca Básica de Yucatán que nos hizo olvidar que desde el 2003 Yucatán forma parte del Programa Nacional de Salas de Lectura. Este programa nacional se creó en 1995 y es impulsado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, las Secretarías de Educación y Cultura, los Consejos o Institutos de Cultura de la Republica Mexicana, la Secretaría de Relaciones Exteriores y personas voluntarias convencidas de la importancia de formar lectores en su comunidad.

Existen en el Estado 161 Salas de Lectura, de las cuales se está llevando ahora un seguimiento para saber cuáles están funcionando y cuáles están perdidas o en el olvido.

El programa funciona con un presupuesto bipartita entre el CONACULTA y el ICY, en el cual se cubren los costos de hospedaje, alimentación y capacitación de los encargados de ejecutar el programa y hacer que éste funcione, al menos al momento en que se inscriben al primer módulo para capacitarse como instructores o coordinadores de una sala.

Por lo general es muy fácil pertenecer al programa, los promotores de lectura o el coordinador de sala, tienen que ser personas que lean y que tengan la disponibilidad y el interés por la formación de lectores.

El coordinador de la sala puede ser un profesor, un bibliotecario, un estudiante universitario, un académico o una ama de casa. El programa ofrece cursos de capacitación que incluye tanto el mecanismo del programa, así como estrategias de lectura para aplicarlas con nuestros potenciales lectores.

El promotor debe de tener un proyecto en el que informe a la Coordinación General y al CONACULTA en dónde piensa ubicar su sala (ésta puede ser en una escuela, restaurante, parques, jardines, casas particulares, instituciones públicas, etc.) y a qué público está dirigida.

El CONACULTA le dona al coordinador de la sala un acervo de 100 libros entre sus ediciones y coediciones para que con éstos inicie su labor de promover la lectura.

El responsable de cada sala tiene que entregar un informe de actividades de manera trimestral, asimismo se le invita a participar en encuentros de trabajo y actividades que se organizan en fechas como El día Mundial del Libro.

Ahora bien, en Yucatán se atiende a niños en diversos municipios del Estado (existen salas de lectura en 30 municipios), también se ha hecho con este programa una importante labor social, como la Sala de Lectura y el taller de creación literaria que se hizo en el CERESO de Mérida, así como la sala de lectura del ISSSTEY del barrio de Santa Ana que es para adultos de la tercera edad y la sala para invidentes que funciona en la colonia Yucatán.

En realidad cada coordinador a partir de sus intereses y de sus posibilidades se reúne con diferente público, lo importante de esto es que se genere un contacto con los libros entre el coordinador y los usuarios. Una característica importante es el préstamo a domicilio, ya que entonces la sala se convierte en una pequeña biblioteca y en una red de personas que comparten sobre todo experiencias de lectura.

De alguna forma se ha criticado al programa por los libros que entrega entre sus acervos, alegando que son insuficientes y que no se encuentran muchos libros que puedan ser atractivos para los integrantes de la sala. Aunque hay que señalar que el CONACULTA entrega tres acervos, según al tipo de lector al que uno se quiera enfocar: inicial, intermedio y avanzado.

Entre las ediciones del CONACULTA podemos encontrar desde libros clásicos de Cervantes, Calderón de la Barca, hasta libros como “Trilce y los Heraldos Negros” de Vallejo, “Altazor” de Huidobro o los premios más importantes de la Literatura Joven de México, como el “Julio Torri” de cuento, el “José Vasconcelos” de ensayo, el “Elías Nandino” de poesía, el “Gerardo Mancebo del Castillo” de dramaturgia, entre otros.

Además también se encuentra la colección de la Centena, la cual contiene novela, ensayo, poesía y dramaturgia de los autores más representativos del país, o los que al menos han generado parte de la actual tradición literaria. También se cuenta con obras de corte infantil y juvenil que nos muestran el gran avance que existe en el género para niños. El programa es una oportunidad para contextualizarnos con la actualidad de la literatura mexicana o más bien una parte (muy importante) de ella.

Ahora, el programa suena muy bien, pero hay que hacer esfuerzos extras que no entran dentro de los presupuestos, como la adquisición de material propio o en algunos casos poner a disposición de los lectores de nuestra sala nuestra biblioteca personal.

Aquí lo importante es la promoción de la lectura. Algunos lo harán por razones altruistas, otros para conocer amigos, algunos para generar debates en torno a los mismos intereses literarios y otros simplemente por el afán de leer.

Por lo mismo considero importante poner de nuestra parte para que los programas que estén a favor de la lectura sirvan principalmente para eso, que se les dé más difusión, que se encuentren en las ferias estatales del libro aunque sea para saber de su existencia, que el presupuesto que se ejerza sea efectivamente para la promoción de la lectura y el encuentro con los lectores y no para otros fines.

No hay que lamentarse por los costos excesivos de los libros y a partir de eso cuestionar el alejarnos de la lectura, sino encontrar los mecanismos que sirven para cumplir con esta labor y acercarnos a ellos.

Afortunadamente Yucatán se suma a esta necesidad de acercar el libro a los lectores con el lanzamiento de su nuevo programa BBY. Salas de Lectura y ahora Biblioteca Básica de Yucatán están haciendo lo posible para ir contra las estadísticas que nos hacen un país no lector.

Hay otro grupo, entusiasta y sobre todo comprometido con la lectura, “Leer por placer”, un grupo de jóvenes universitarios que no viene a salvar a la entidad de las “maldades” literarias, sino que asume un compromiso con la lectura y también está a favor de esta necesidad y compromiso para con el lector, pero bueno, en realidad hay tanto que leer, tanto que compartir, que nunca nada será suficiente, ya que al día se editan tantos libros que nunca podremos darle a eso alcance.

Para saber más de los programas consulte:

salasdelecturaenyucatan.blogspot.com

www.bibliotecabasicayucatan.gob.mx

insomniopteros.blogspot.com
PUBLICADO EN POR ESTO! 18 de febrero de 2009.

Le Petite o sobre el tratado de la ocurrencia...


Con el anuncio de una obra de carácter multidisciplinario, el pasado lunes 5 de enero se presentó “Le Petite Simone”, en el marco del Festival de la Ciudad 2009. El espectáculo fue seleccionado por la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida para formar parte de los artistas locales que intervendrían en este festival artístico. La dirección general del evento estuvo a cargo de Yasir García Rodarte.

Simone es una niña enferma pegada a una silla de ruedas, maltratada y descuidada por una enfermera; su único vinculo con el mundo exterior es la televisión... repentinamente sufre un ataque de asfixia y aunque el cuerpo médico trata de ayudarla, ella es víctima de mil imágenes en su último minuto de vida.

Con este argumento dio inicio este trabajo que tuvo una duración de aproximadamente 80 minutos, mismos en los cuales se hicieron visibles las carencias técnicas y la pretensión de la compañía en cuanto a la concepción del espectáculo, en primera porque señalan la obra como teatro, música, danza y artes visuales. A pesar de que escuchamos música, vimos proyecciones de diapositivas, fotografías y carteles, el espectáculo en su totalidad se vale de la danza como herramienta discursiva para contar historias. No se logró ver la parte teatral.

Hay que señalar que una obra de teatro también tiene música (en vivo, grabación, efectos sonoros), artes plásticas (escenografía, vestuario, maquillaje e incluso proyección de imágenes como en el video teatro) e incluso danza (coreografías, secuencia de movimiento etc.), sin embargo las obras teatrales no se anuncian como interdisciplinarias a pesar de contar con todos los elementos para serla.

Un espectáculo interdisciplinario es cuando dos o más disciplinas artísticas funcionan como ejes discursivos para la unidad de un espectáculo, una disciplina no se come a la otra, sino que todas se mezclan para dar pie a un trabajo diferente a lo que llamamos música (que podría ser visual y teatral), danza (la cual también cuenta con música y artes plásticas), teatro y artes plásticas.

Lo anterior sirve para decir que Le Petite Simone terminó siendo un espectáculo de danza contemporánea pero sin bailarines de nivel. Las limitaciones en las técnicas dancísticas hicieron que se tuviera que recurrir a coreografías con movimientos básicos y repetitivos (tan repetitivos que sólo se podría pensar que el ejecutante y el coreógrafo se habían quedado sin recursos).

Al igual que la danza, las artes visuales entraban con el argumento de un apoyo discursivo en cuanto a lo que estaba sucediendo en la escena. Sin embargo, a pesar de la unidad temática en las imágenes que eran la violencia y los pecados capitales, éstas sucedían con tanta arbitrariedad que bien podrían haber puesto cualquier imagen referente a la violencia y el discurso hubiera sido el mismo.

Señalo lo anterior porque ese fue el tono de todo el espectáculo. No había una unidad que permitiera clarificar el discurso de Le Petite Simone. El espectáculo pudo haber terminado 30 minutos antes o bien se pudo haber prolongado una hora más y el resultado hubiera sido el mismo, o bien la obra (acoto que la palabra obra no se refiere a una pieza teatral) estaba tan atiborrada de signos, sin una unidad precisa que se pudo haber metido una motocicleta en escena y no se hubiera notado el aporte de ese recurso.

Todos los elementos que componen cualquier producto artístico son necesarios e indispensables para su construcción. En una obra no tiene que faltar ni sobrar nada de los elementos que se utilizan. Se dice que si por ejemplo a un poema se le elimina una palabra, el poema mismo perdería su esencia, es decir, el privar a la obra de un elemento que la compone la desvirtúa y muy probablemente la anula. Esto se percibe en las obras que están bien construidas y se les elimina un elemento.

Ahora, cuando en una obra observamos elementos que sobran o que faltan, estamos entonces ante un producto artístico incompleto.

A pesar de algunos aciertos de Le Petite Simone como su selección musical o parte del vestuario (cuyos créditos se omiten en el programa de mano), el espectáculo está atiborrado de imágenes que terminan siendo una secuencia de ocurrencias, a pesar de que lo que se pretende es crear una vertiginosa serie de imágenes que suceden en el último minuto de vida de la enferma.

La trama es interesante pero su aplicación escénica se queda corta ante una fresca propuesta de jóvenes locales. Además de los fallos técnicos en la proyección de imágenes y en la entrada de alguna luz, los cuales algunas veces se deben a los limitados tiempos para ensayos técnicos que se tienen en cualquier recinto teatral, o bien a la poca clarificación en el manejo de los recursos.

Otra cosa que eliminaba el ritmo de la obra eran los espacios vacíos entre coreografía, pues el escenario quedaba vacío y a oscuras durante más de 20 segundos.

En el teatro (al menos si no es intencional), el espectáculo vacío y oscuro puede parecer una eternidad a pesar de que dure unos pocos segundos, por lo que la peripecia del director consiste en encontrar elementos que le den continuidad y ritmo a la obra para que el espectador no caiga en la desesperación y en tiempos muertos.

El teatro es ante nada acción y conflicto, donde los personajes reaccionan ante las circunstancias y ante los estímulos tanto externos como internos. Cuando hablamos de las carencias teatrales en Le Petite Simone, no nos referimos a la falta de diálogo, ya que el teatro imagen, alguna obra de Becket o Peter Handke tiene la característica de excluir el discurso verbal y manejarse a través de la acción física o las acotaciones. Pero en el caso de Le Petite Simone no se vio progresión dramática en los personajes, los cuales estaban al servicio de las coreografías y rellenaban las carencias en la técnica dancística con imágenes.

No basta ponerle vestuario ni caracterizar a los ejecutantes para decir que existen personajes de un drama, ni tampoco todo lo que se represente sobre un escenario y tenga una anécdota es por sí misma una obra de teatro.

A pesar de lo que se ha señalado, existe una energía y una disposición por parte de estos jóvenes que deben canalizar hacia la precisión de su discurso. Se puede caer en el error de crear sólo espectáculos atiborrados de ocurrencias (solución fácil y de poca exigencia para el artista y un modus vivendi que se ve en muchos jóvenes que han confundido lo conceptual con pereza y comodidad), cuando la capacidad de esta generación merece más, ya que el talento de estos muchachos es innegable .

Cierto es que el depuramiento y la precisión del discurso sólo lo da la constancia y el tiempo, pero ojo para estos creadores y ejecutantes, no hay que irse con la idea de que con Le Petite Simone se está ante una obra de arte en el sentido estricto de la palabra.

(Le Petite Simone. Reparto: Yasir García Rodarte, director general, coreógrafo y bailarín: Hugo Wenceslao Quiñónez Gómez, coreógrafo y bailarín; Andrea Urbán Hernández, bailarina; Alfonso García Medina, bailarín; Alejandra Bassol, bailarina; Miranda Argoytia Alonzo, bailarina; Alberto Andrade, bailarín; Arlette Sierra Alcocer, cantante y actriz; Marie Bello, bailarina y asistente de producción)

PUBLICADO EN POR ESTO!, 20 de enero de 2009.

Navegaciones Zur





Navegaciones Zur es un viaje por el mundo literario que parte de Mérida Yucatán con el trabajo de quienes integran el Centro Yucateco de Escritores, y que se inscribe al momento histórico de su publicación.

En este número, nos dice el Editorial “La política y los ductos del petróleo dejan de ser fuego de artificio cuando esquirlas de sus estallidos lastiman a inocentes”. Indican, además, otras marcas: la renuncia de Fidel Castro en la Gran Antilla, las muertes de Henestrosa, Carballido, Rascón Banda y Aura (sumarían ahora la de Ochoa); también la de Solhenitzin. Menciones que encaminan para argumentar la tendencia del número Fundaciones; en tanto que “esos mismos ciclos tuvieron una vez que animarse a comenzar y fueron fundados por voluntad generatriz de pensamiento”. Así pues, Navegaciones Zur, retoma su travesía por las letras a partir de lo que funda.

La revista abarca todos los géneros que el placer por la literatura puede desear: ensayo, crítica, cine, poesía, teatro y cuento; fotografía y obra gráfica. Parte de un texto de Orendáin Fundación de la violencia: El mal como genética humana… y recorre distintos inicios o reinicios que van del despertar vital de un par de adolescentes (Luz apasionada, de Monsreal; y “Mosca” ¿un alias más?, de Calero) y una selección de petas nacidos a partir de 1980 (muestra que forma parte del corpus del Mapa Poético de México, de Echeverría y Pacheco); hasta Los ochenta: caída y reconstrucción del cine nacional, de Obed González.

Incluye también el cuento "Ba’alo’ob mix juntéen u’uya’ak" ("Cosas nunca antes oídas", en edición bilingüe), de Carrillo Can; los ensayos "Crisis sobre un escritor" o "Caballo en un callejón sin salida", de Sara Poot Herrera; "Fundación remix (fotografia.mexico = kaos.flow)", de Moraquech Ferrera-Balanquet; la obra Dolores ¿Cuánto cuestas? O diálogos retóricos de amor (Pieza pentagonal), de Ivi May.

No son éstos los únicos contenidos de Navegaciones Zur en su número triple. El resto, se los dejamos de sorpresa a los lectores.

Pie de foto: Tomado de http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=791&Itemid=87